Perder peso, adelgazar, parece que sea obligatorio en cuanto llega el buen tiempo. Lo primero que os queremos decir es que no, no es obligatorio, puedes lucir tu cuerpo ya tengas kilos de más o puede que, incluso, hasta de menos, porque lo importante es aceptarse y, sobre todo, estar sanas. Dicho esto, querer mejorar está bien y si quieres ponerte en marcha y eliminar algunos kilillos que te molestan lo fundamental es motivarse para conseguirlo y, sobre todo, hacerlo con ciencia y cabeza (y de la mano de un especialista).

La motivación es clave, y como lo sabemos aquí te vamos a dejar algunos motivos "de peso" para ponerte a ello, ¡tú puedes!

Si otras pudieron, tú también. En vez de pensar “como no tengo fuerza de voluntad nunca conseguiré adelgazar los kilos que me sobran”, piensa “como quiero comer sano, ya encontraré la forma de hacerlo”. Puestas a elegir, decántate por la botella medio llena.

Piensa que desde el primer kilo que pierdas, te vas a encontrar mejor, tanto física como espiritualmente. “Ver tu esfuerzo recompensado siempre es gratificante, sobre todo, cuando te das cuenta que no te ha costado tanto”, recuerda Lucía Bultó, diplomada superior en Dietética y Nutrición Humana por la Universidad de Nancy (Francia).

Visualiza tu meta dejando a la vista el tejano recién lavado de hace un año que ya no te entra. También puedes escribir frases como “Mi salud y mi felicidad son innegociables” y colgarlas en lugares visibles.

Premia tus progresos con cosas no comestibles. El consejo de Jéssica Hierro, Dietista-Nutricionista de Alimmenta, es pesarse una vez a la semana, pero no más, con tal de no obsesionarse con la báscula. En caso de progresar adecuadamente con el peso, prémiate “con algo que sea para ti y que normalmente no puedas hacer, como darte un masaje, comprarte un libro o ir al cine”, sugiere.

Entrena mentalmente. Intenta imaginarte en situaciones en las que tu fuerza de voluntad podría llegar a flaquear (por ejemplo, en una comida con amigas), y comienza a pensar qué harás cuando llegue el momento, es decir, planifícate.