Es una realidad que con el tiempo y también con los lavados nuestras mechas o tinte tienden a perder color e intensidad. Aunque esto no ocurre tan rápido como creemos. "Lo que sucede es que en el salón lo pulimos y sellamos la cutícula. De ahí que quede con un brillo que, por lo general, no se logra en casa", se sincera la peluquera Yolanda Aberasturi. El origen de los productos con los que nos teñimos es clave, la henna es una forma de cuidar y tintar nuestro cabello. Aún así, la pérdida de color estará presente pero, Aberasturi nos recuerda que podemos intervenir en este proceso.

Lo más importante, para que el color dure más, es usar productos formulados específicamente para cabellos coloreados o con mechas". Los rubios suelen llevarse la peor parte y tienden a volverse amarillentos, anaranjados o, simplemente, mates. Mejoran mucho si entre tinte y tinte se reavivan con un peeling de alfahidroxiácidos (ácidos frutales como el limón), que ilumina sin dejar raíz. Otro truco para espaciar las visitas al salón sin que se note la raíz: pulverizar un tinte en spray que se va con el lavado.