Desde la Antigüedad, el hombre ha creído en las propiedades afrodisíacas de ciertos alimentos. Analizando sus componentes los científicos han descubierto que algunos de ellos pueden aumentar realmente el deseo sexual. Proteínas, grasas, azúcares, vitaminas o minerales; cada uno de estos elementos contribuye, de una manera u otra, al aumento de la energía sexual en ambos sexos.

Los órganos sexuales no están aislados del resto del cuerpo, por lo que es inútil intentar vigorizarlos si el organismo no se encuentra en buenas condiciones. El menú del deseo incluye, entre otros, salmón, marisco, pescado blanco, arroz, pastas integrales, patatas, ensaladas y especias. De postre, chocolate, y en cuanto a bebida, un par de copas de vino tinto.

Destaca el zinc, un elemento químico cuya carencia afecta al funcionamiento de la sexualidad, sobre todo la masculina. En su defecto, la mayoría de las enzimas y hormonas masculinas funcionan mal. Algunos de los alimentos más ricos en este mineral son el marisco, la carne roja, las aves de corral y los huevos. Especias exóticas como el jengibre, la pimienta de Cayena o el clavo actúan también como eficaces vasodilatadores que, facilitando el flujo sanguíneo, son factores clave en la excitación sexual.