Piel seca, apagada, con zonas rojizas o grisáceas e incluso con atisbos de descamación pueden hacer acto de presencia en tu rostro. Las causas son dispares, desde el exceso de sudoración, factores hormonales; pasando por una etapa de estrés e incluso como consecuencia de uno de los principales agravios para la buena salud de la epidermis: las relajantes, pero demasiado largas, exposiciones al sol.

Aparte de usar los cosméticos hidratantes adecuados y buscar consejo médico cuando los problemas perseveran, para conservar la piel en un estado saludable hay que fijarse en los alimentos y bebidas que se ingieren. Comer mal, es decir, no garantizar todos los nutrientes esenciales para el organismo, puede repercutir en que mostremos o no nuestro mejor semblante. Por eso es importante conocer cuáles son los mejores alimentos para tu piel.

Garantizar la hidratación es una de las pautas básicas para sobreponerse a las épocas de aspecto mortecino. Con las recomendaciones de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), te indicamos cuáles son los mejores alimentos para la piel y así ganarle la partida a los signos de la deshidratación y presumir de tez reluciente.

 

Alimentos imprescindibles para la piel:
 

Hazte con vegetales de color naranja y rojo como los albaricoques, la zanahoria y el tomate. Estos tres alimentos tienen en común el ser fuente de betacarotenos, precursor de la vitamina A, un micronutriente que, tal y como informa la entidad, es posiblemente el que más influye en la buena apariencia de la piel. Entre las bondades que atesora, destaca en estas fechas la de contribuir a un bronceado saludable y duradero. El organismo no acumula esta vitamina, por este motivo debes asegurarla mediante la alimentación.

No dejes de tomar (buena) grasa. Aceite de oliva virgen, de girasol, de semillas como el sésamo o la calabaza, y frutos secos como las almendras o las nueces son ricos en vitamina E, la antioxidante por antonomasia, ya que es la encargada de proteger a las células frente al estrés oxidativo, es decir, ante el proceso de envejecimiento.

Al rico tentempié con fresas, kiwis y limón. Estos tres refrescantes vegetales te aportan vitamina C en abundancia. Asegurarla en la alimentación mediante cantidades adecuadas –son una buena opción como tentempié por la mañana o a media tarde– puede ayudar a lucir buena cara, ya que es esencial para la síntesis del colágeno –la proteína que forma el tejido cutáneo y le aporta sostén–. Además, este micronutriente es gas para subir tu estado de ánimo.

Proteínas, calcio y vitaminas del grupo B con el aporte de yogur, huevo y legumbres. Con una cantidad interesante de vitamina B2, o lo que es lo mismo, de riboflavina, este combo de alimentos contribuye a mantener un estado normal de la piel y también tiene efecto antioxidante. El huevo, en concreto, es además interesante por su contenido en vitamina D y ácidos grasos insaturados.

Agua: la cantidad que necesitas cada día. Más allá de seguir la recomendación general de consumir 2 litros diarios de agua al día, advierte cuándo estás sedienta y no dejes de consumirla en esos momentos. El consejo no se ciñe a seguir a raja tabla la regla de beber 8 vasos de agua al día –aunque para nada tengas sed–, sino que la clave es aportar hidratación también mediante alimentos como los vegetales y optar por el agua como bebida principal, ante otras fórmulas refrescantes que conllevan perjuicios para la salud, como una ingesta elevada de azúcar.

Pescado azul, marisco, cereales integrales y carne, fuente de minerales. Aunque los encontramos también en los vegetales, el pescado azul –sardinas, caballa o jurel–, los cereales integrales y la carne –en este caso, si es roja mejor que intentes limitarla a dos raciones por semana–, te aportarán selenio y zinc, dos minerales que aparte de frenar el envejecimiento por su acción contra el estrés oxidativo, también ayudan a mantener en buen estado el cabello y las uñas.