Cosas de la tradición popular, no son pocas las personas que creen que tomar los medicamentos con un zumo de naranja recién exprimido ayuda a potenciar los efectos del fármaco. Sin embargo, esta fruta es de las más controvertidas en la combinación con los medicamentos. La Academy of Nutrition and Dietetics, la asociación de nutricionistas más grande de Estados Unidos advierte sobre cinco alimentos.

La naranja
Es un arma de doble filo. En algunos casos, potencia la absorción de fármacos (sobre todo, en los que reducen el colesterol), pero en otros, debido a un compuesto de la fruta (furanocumarina) evita que el intestino o el hígado los descompongan, por lo que pueden registrar sobredosis. Es el caso de los antiestamínicos o los fármacos para la presión arterial. Ante la duda, mejor no tomarlo.

Verduras
La vitamina K, llamada la vitamina de la coagulación, está presente sobre todo en la verdura. El brócoli es seguramente la que más contiene. Nadie desaconseja su ingesta, pero las personas que tomen anticoagulantes deben moderar su consumo o, sencillamente, comer como venían haciendo hasta el momento, sin altera repentinamente el consumo.

Regaliz
Un ingrediente natural que se utiliza para hacer el regaliz negro puede agotar las reservas de potasio del cuerpo y provocar un aumento de la retención de sodio. Cuando ello sucede, aquellas personas que se tratan de una insuficiencia cardíaca pueden notar que el ritmo cardíaco disminuye También puede disminuir la eficacia de los medicamentos para controlar la hipertensión.

Sucedáneos de la sal
Los pacientes con insuficiencia cardíaca o hipertensión deben prestar atención a los sustitutos de la sal, que más a menudo reemplazan sodio con potasio. El consumo de potasio disminuye la eficacia de la digoxina y provoca insuficiencia cardíaca.

Tiramina
Chocolate, vino, quesos curados o cervezas de barril. La lista de alimentos ricos en tiramina, un aminoácido, es interminable. Por eso, se aconseja una cautela especial a todas aquellas personas que tomen inhibidores de monoaminooxidasa para tratar una depresión o medicamentos para los síntomas del Parkinson. Puede producir efectos secundarios como presión arterial elevada, dolores de cabeza, palpitaciones cardiacas y dolor en el pecho.