Controlar la alimentación es fundamental para llevar un estilo de vida saludable. Uno de los primeros pasos para comer bien es no añadir en la lista de la compra, ni en el carro, los alimentos ultraprocesados y perjudiciales para la salud. También surgen preguntas como cuántas veces comer al día y a qué hora. Sin embargo, por mucho que queramos controlarlo, en ocasiones, la ansiedad o la depresión se apoderan de nosotras y resulta muy difícil manejar todo esto.

Entonces, ¿la alimentación va ligada a nuestra salud mental? Sí que hay una reciprocidad entre ambas cosas. Es decir, si mentalmente estamos pasando por una mala época, tendemos a comer más caóticamente. Es una falta de control que debemos intentar evitar.

¿Por qué sucede?

Es un método para aliviarse uno mismo de la situación por la que se esta pasando, pero no sirve para combatir ese problema. Realmente, tendríamos que tratarlo en profundidad e ir al origen del conflicto para conseguir solucionarlo. Esta sería una buena estrategia, aunque como en la vida real no es tan sencillo, lo que hacemos es recurrir a la comida para sentirnos satisfechas.

Después de comer en exceso, además, el problema se agrava porque una se suele sentir mal o peor al haberse pasado de la cuenta. Incluso, esto puede provocar que entres en un circulo vicioso e inconsciente, que te lleve a seguir comiendo.

¿Cómo evitarlo?

Comer es una necesidad vital, no un acto para calmar la ansiedad o la depresión. El malestar interior debe ser resuelto mediante otros métodos más complejos. Sin embargo, existen algunas formas para reducir e intentar acabar con estos problemas.

Dedícate más tiempo

Es el momento de empezar a cuidarse. Con tanto ajetreo, quizás te has olvidado de lo más importante: de ti. Date cuenta de las cosas positivas que hay en tu vida y valóralas. Apréciate y aumenta tu autoestima. Recuerda que eres única y todo lo que has conseguido.

Prueba con otras actividades

Leer, escuchar música, bailar, cantar, ir a pasear por el parque, son actividades que pueden ayudarnos a desconectar, relajarnos y estar en calma. Por lo que podremos recargar energía y afrontar nuestros problemas con una actitud renovada.

Realiza ejercicio físico

Mantenerse activo y hacer actividad física nos ayuda a descargar las tensiones acumuladas y a desconectar del problema que nos trae de cabeza. Tu mente dejará de darle vueltas a ese asunto y se centrará en el ejercicio. Incluso, hará que te sientas mejor contigo misma y quizás podría servir para revertir la situación y empezar a estar mejor.