1. Evita los fritos y apuesta por marisco cocido: las croquetas y las patatas bravas son dos tapas deliciosas pero poco saludables, ya que tienen mucha grasa. Es mejor sustituirlas por unos mejillones al vapor o unos berberechos, ambos con muy pocas calorías, casi ninguna grasa y una alta concentración de antioxidantes. Eso sí, conviene evitar acompañarlos de salsas muy cremosas como la mahonesa.

2. Elige bien la bolsa: las patatas chip crujientes no son la mejor opción para una dieta sana porque son calóricas y ricas en grasa. Es mejor optar por una bolsa de frutos secos, a poder ser que no estén fritos y que no lleven sal.

3. Elige tapas con verdura: unos espárragos trigueros a la brasa o un bol de pepinillos son aperitivos riquísimos y muy sanos, que aportan fibra y ningún exceso de calorías.

4. Escoge bien las salsas y los embutidos: dos salsas muy saludables son el guacamole (elaborada básicamente con tomate, aguacate y limón) y el humus (con garbandos, tahini, ajo y limón). Si nos gusta el embutido, podemos apostar por una variedad de pavo.

5. No te pases con el alcohol: el vermut contiene una gran cantidad de azúcar y, por lo tanto, no es el alimento más recomendable a nivel nutricional. Eso sí, sin él, el aperitivo estaría vacío. Se recomienda, por lo tanto, limitarse a tomar una sola copa con mucho hielo o a una cerveza sin mucha graduación.