Tus ovarios son unos grandes chivatos de tu salud, solo tienes que aprender a leer los síntomas que te demuestran para poder poner las soluciones pertinentes a los problemas detectados.

“No me viene la regla y no estoy embarazada, ¿qué me pasa?

La falta de regla suele ser siempre motivo de preocupación, excepto cuando se está buscando el embarazo

Si es puntual esta pérdida de regla: no hay que alarmarse si un mes falla la menstruación. De ser así, “puede deberse a una alteración puntual en ese ciclo y, por lo tanto, que no tenga mayor importancia”, apunta la doctora Luciana Bergamaschi, ginecóloga de Dexeus Mujer. Eso sí, cuando esta ausencia de la regla se prolonga más allá de este breve periodo, hay que consultarlo con el médico, porque los motivos que pueden estar provocándolo pueden ser diversos.

Si no lo es: más allá del embarazo y el periodo de lactancia, la falta de menstruación o amenorrea puede manifestarse como un síntoma de que nos estamos acercando a la menopausia. Sí, así es. “Esta suele aparecer alrededor de los 50 años, aunque puede manifestarse de forma precoz (menores de 40 años) o temprana (menores de 45 años)”, explica la doctora Montserrat Manubens, ginecóloga de Women’s Health Institute. Por su parte, los desequilibrios hormonales, la falta de ovulación (puntual o asociada a un trastorno) y los quistes ováricos (sacos llenos de líquido que suelen ser inofensivos) también pueden provocar amenorrea.

Otros factores: del mismo modo, factores externos tan dispares como el consumo de ciertos medicamentos, una pérdida de peso importante, el estrés o el exceso de ejercicio, por ejemplo, tienen la capacidad de alterar el ciclo menstrual y, consecuentemente, ocasionar la falta de regla.

"Mis reglas son abundantes, y no lo habían sido nunca antes"

Cuando haya sangrado excesivo se debe consultar al médico

¿Cuándo preocuparse? Si la regla dura más de una semana, la cantidad de sangre es muy abundante (cuando es necesario cambiar la compresa en menos de tres horas) o varía respecto a lo que era habitual hasta el momento, hay que investigar el motivo.  

¿Por qué te pasa? La menorragia, tal y como se conoce a las menstruaciones abundantes o prolongadas, puede deberse a “alteraciones en la producción normal de hormonas en los ovarios, pero también a la presencia de quistes ováricos, miomas o pólipos (tumores que suelen ser benignos) en el útero o endometriosis (cuando el tejido que normalmente recubre la matriz crece en alguna otra parte del cuerpo)”, señala la doctora Luciana Bergamaschi.

Otros factores: asimismo, este exceso de sangrado puede estar provocado por patologías no específicamente ginecológicas, como son “las alteraciones de la coagulación o medicamentos que afecten a esta”, indica la doctora Montserrat Manubens.

¿Cuándo no preocuparse? No obstante, también hay que tener en cuenta que es habitual que “al principio de la etapa reproductiva, las menstruaciones puedan ser más abundantes, así como a medida que se acerca la menopausia”, concluye Bergamaschi.

Menstruaciones irregulares: no tengo un ciclo ovular regular

Las reglas pueden no seguir siempre un mismo patrón o bien ocurrir fuera de los parámetros de normalidad.

¿Por qué? “Esto es habitual durante los primeros años tras la aparición de la regla. Al mismo tiempo, a partir de cierta edad, las menstruaciones irregulares pueden indicar que la etapa reproductiva va finalizando y, por tanto, se acerca la menopausia”, explica la ginecóloga Luciana Bergamaschi. De este modo, cuando los periodos irregulares se alargan más allá de la pubertad o, en la etapa fértil, la regla tarda más de dos meses en presentarse, hay que estudiar los posibles motivos que se encuentras detrás. Recuerda: Cuando la menstruación aparece en intervalos de entre 21 y 35 días, se considera que está dentro de la regularidad.

Otras causas: pueden estar relacionadas “por un inadecuado funcionamiento de los ovarios, problemas dentro del útero, el cérvix o la vagina, causas genéticas o alteraciones de distintas hormonas”, apunta el ginecólogo César Lizán, director técnico de Clínicas Eva. 

A tener en cuenta: “Hay que vigilar que estas menstruaciones irregulares no sean repetitivas y de ciclos cortos para que no se produzca anemia”, alerta la ginecóloga Montserrat Manubens. También hay que acudir al médico, si estos periodos tan irregulares van acompañados de un sangrado abundante y de más de una semana de duración, así como de fuertes dolores o retortijones abdominales. Siempre es recomendable consultar estas señales.

Tengo dolor abdominal fuerte con la regla y cuando no la tengo, también

Más allá del leve malestar que puede aparecer con la regla o los días previos, el dolor es una señal que debe ponernos en alerta.

¿Cuándo no preocuparse? Es normal sentir ciertas molestias en diferentes etapas del ciclo. Concretamente, durante la ovulación, el periodo premenstrual y la menstruación. Es lo que popularmente se conoce como ‘dolor de ovarios’ y se localiza en la parte baja del abdomen.

Cuándo es algo más... No obstante, “ante un dolor intenso, persistente o que no cede con la toma de analgésicos convencionales, hay que consultar con el médico”, advierte la doctora Luciana Bergamaschi. Es importante insistir en ello, porque “muchas pacientes creen que el dolor es normal, cuando en realidad puede ser señal de algún problema en los ovarios o el útero, pero también de tipo digestivo o urinario, entre otros”, añade. De hecho, la endometriosis es una enfermedad que suele caracterizarse por la presencia de dolor abdominal agudo, de forma continuada y que puede aparecer en cualquier momento.  

¿Qué hacer? Cuando se trata de un dolor menstrual leve o moderado, más allá de tomar analgésicos, aplicar calor en el abdomen puede ser de ayuda. En caso de que los cólicos sean de sordos a muy fuertes, es fundamental investigar las posibles causas para dar con el diagnóstico adecuado. También son señales de alerta sentir dolor en las relaciones sexuales o al ir al baño, así como el dolor pélvico y el molesto lumbago.

Tengo exceso de vello

Si aparece pelo en zonas del cuerpo típicamente masculinas, puede deberse a alteraciones hormonales que hay que controlar.

¿Por qué? Si se produce una alteración en el funcionamiento de los ovarios, estos pueden producir un exceso de andrógenos, las llamadas hormonas sexuales masculinas. Como consecuencia, puede aparecer hirsutismo, es decir, “un crecimiento excesivo del vello en zonas propias de los hombres como son el rostro, el pecho o el abdomen”, explica la ginecóloga Luciana Bergamaschi. También la espalda, la areola mamaria o la línea alba.

¿Cuándo preocuparme? El hirsutismo es un síntoma habitual en personas que sufren el síndrome de los ovarios poliquísticos, un trastorno en el que se producen más andrógenos de lo normal. Esta afección “puede ir acompañada de retrasos menstruales y un patrón ecográfico típico en los ovarios”, desvela el ginecólogo César Lizán, director técnico de Clínicas Eva. Además, esta patología “puede causar otras manifestaciones leves como acné, pero también otras más severas como la diabetes mellitus”, señala el doctor Lizán. Además, puede contribuir a la esterilidad. Por ello, el diagnóstico y el tratamiento precoz del síndrome de los ovarios poliquísticos es clave.

¿Cuándo no es un problema? Sin embargo, tener mucho pelo en las piernas, los brazos u otras partes del cuerpo donde no es tan habitual en la mujer se debe a cuestiones genéticas, por lo que no hay que preocuparse.