1. No terribilizar jamás.
No decirnos a nosotros mismos que no podemos soportar que el otro haga cosas deshonestas. ¡Claro que podemos! ¡Necesitamos muy poco para ser felices, y menos aún que todos nos traten bien todo el tiempo!

2. Practicar la aceptación incondicional de los demás.
Es decir, amar a todo el mundo con sus defectos por que todos somos imperfectos y, al mismo tiempo, maravillosos.

3. No activar la exigencia.
Se trata de no ser exigentes unos con otros en una espiral de superexigencias continuas. Cuando nos exigen, nos entran deseos de exigir al otro en contraposición: "Tú me exiges que sea justo en esto y lo seré el día que tú lo seas en lo otro". En cambio, cuando nos sugieren con amor, nos abrimos al cambio.

4. Activar la buena pedagogía y el divertido arte de la persuasión.

5. Resolver los conflictos sin coste emocional y sin emplear la fuerza.
Al contrario, es mejor sentir que disfrutamos del proceso, aprendemos y crecemos.

Si quieres aprender más sobre resolución de conflictos, sigue estas 6 estrategias para evitarlos.