"¿Te resulta difícil mantener la concentración en la tarea que estás realizando? ¿Eres incapaz de librarte de tus preocupaciones? ¿Te despistas cuando los mensajes entran en tu móvil?..." Este alubión de preguntas corresponde al primer capítulo de Mindfulness. Una guía práctica (Zenith), el último libro de Mónica Esgueva. Si tu respuesta ha sido afirmativa, no estás solo, según los expertos, los occidentales vivimos en lo que llaman "sociedad de la distracción". Parece que hemos perdido la capacidad de focalizarnos en algo o de prestar atención al momento presente y lo peor es que no somos conscientes de lo mucho que esto nos perjudica.

Las distracciones nos quitan tiempo (pueden llevarse hasta 2 horas de nuestro día y tardamos entre 15 y 20 minutos en volver a concentrarnos en lo que estábamos haciendo), nos desgastan y reducen nuestra capacidad de resolver problemas. Por no hablar de que sufrimos más ansiedad y agotamiento que en ninguna época pasada. 

Frente a este panorama, te preguntarás si tenemos remedio. Lo tenemos. Con el mindfulness podemos aprender a vivir el prensente y hacer que nuestra mente no se pierda por el camino. Una especie de entrenamiento mental para fortalecer la atención y la concentración no sólo en el trabajo, también en nuestros momentos de ocio, con la familia e incluso cuando estamos a solas. Algo tan básico como difrutar el aquí, ahora. 

Eso es lo que quiere que consigamos Mónica Esgueva. A caballo entre oriente y occidente, se ha formado en neurociencias para integrar estos conocimientos con sus más de 20 años de práctica de meditación. Es, por tanto, entrenadora de lujo para aprender a liberarnos de nuestras preocupaciones y saborear cada minuto de la vida. 

Comencemos por el principio: ¿el mindfulness es…?

La capacidad de estar focalizados en el presente, con consciencia, atención,  apertura y amabilidad.

Quizá una de las conductas más tóxicas del ser humano sea la rumiación. ¿A más mindfulness menos rumiación?

Sin duda. Cuando estás dando miles de vueltas a las cosas y centrifugándolas como en una lavadora, cuando te estás enredando inútilmente en temas que ya ocurrieron y no puedes modificar, o cuando te estás estresando con posibilidades remotas de que nuevas desgracias se avecinen en el futuro es porque perdiste contacto con el presente. El entrenamiento en mindfulness te ayuda a estar en el ahora, que es la única realidad.

¿En qué situaciones/momentos crees que el mindfulness nos puede ser especialmente útil (o incluso imprescindible)?

En la vida actual, desde luego. Cuando llenamos nuestra agenda a tope y dejamos que la tecnología nos absorba tanto tiempo y atención, no existe espacio en nuestra cabeza, permanecemos el día entero enfrascados en una narrativa continua que no nos permite simplemente ser, conectarnos con la paz interior y con la vida en directo, sin los filtros mentales que lo enjuician todo sin descanso.

¿A qué retos nos enfrentaremos una vez nos decidamos a practicar mindfulness?

El mayor reto es continuar con una práctica regular. Parece imposible insertar algo más en nuestra ajetreada vida. No obstante, es fundamental hacerlo porque la aplicación principal es en el día a día, para poder vivir con mayor equilibrio, bienestar y foco en lo que estamos haciendo en cada momento. Es una cuestión de motivación, si queremos no es tan difícil encontrar 15 minutos al día para meditar...

Un dato del libro que nos ha llamado la atención es cuando hablas del poder analgésico del mindfulness, superior al de la morfina. ¿Es eso realmente posible?, ¿qué lo explica?

Las investigaciones demuestran que los meditadores sienten el dolor presente con intensidad, pero no la fase inicial anterior cuando la persona normal tiene signos de que el dolor va a llegar y se agobia, ni la fase posterior cuando la gente se pierde en preocupaciones relacionadas con el dolor pasado y futuro. Estas dos fases paréntesis en realidad son las que más sufrimiento causan. Y en el cerebro de los meditadores estas dos fases no activan las redes neuronales del dolor, mientras que en el resto sí.

Tu libro es una guía práctica para practicar mindfulness, ¿se puede aprender a vivir según los principios del mindfulness (que nos salga innato)?

Hay gente a la que le cuesta más, sobre todo a las personas que tienden a analizarlo todo, también a las personas que buscan el control y la seguridad sobre lo que el futuro va a traer o a las personas que se agobian mucho, pero todos y cada uno de nosotros hemos de entrenarnos regularmente para obtener los frutos de esta maravillosa técnica ancestral.

Y los niños, ¿también ellos deben hacerlo?

No creo que la palabra sea "deber". No hay ninguna obligación. Lo cierto es que la meditación es muy beneficiosa para los niños también. Los niños tienen muchas emociones que no saben gestionar y les afectan mucho. Entrenándoles saben reconocer cuando éstas son perniciosas, y aprenden a pararse y reflexionar antes de reaccionar ciegamente dañándose a si mismos y a otros niños, por ejemplo.

Para quien nos lea y quiera animarse, compartirías 3 ejercicios con los que empezar a practicar mindfulness (¡además de comprar el libro, claro!)?

Daría tres "trucos" o pasos rápidos que nos ayudan a volver al presente cuando nos perdemos en preocuparnos o alimentar la charla interna incesante e inútil:

*Respirar lenta y profundamente

*Fijarnos en las sensaciones que podemos percibir en nuestro cuerpo

*Observar lo que nos rodea con curiosidad