Cada una de nosotras es diferente. Tenemos esos rasgos que nos hacen únicas. Sin embargo, a veces nos empeñamos en esconderlos para seguir la moda o en cambiarlos a toda costa en vez de sacar pecho, ponernos guapas y mostrarle al mundo que esa rareza es nuestro tesoro más preciado. 

Las mujeres solemos ser nuestros peores jueces. Y no solo con las demás. También con nosotras mismas. Nos obsesionamos con tener el rostro o el cuerpo que dicta la moda sin pararnos a pensar si eso nos favorece. Damos por sentado que si no somos como las demás algo falla. Que tenemos un error (un lunar, una nariz aguileña, unos labios demasiado finos o demasiado carnosos, poco pecho…). Entonces surge una modelo o una actriz diferente –las cejas de Cara Delevingne, los mofletes infantiles de Jennifer Lawrence o la silueta menuda y curvilínea de Reese Witherspoon– y nos sentimos reconfortadas. ¿Era necesario? “Muchas mujeres sucumben a la presión social y nunca terminan de verse bien, independientemente de los tratamientos que se realicen. Es entonces cuando sugerimos trabajar la autopercepción de su propia belleza, la autoestima y la valoración de su atractivo. En definitiva, desarrollar ciertas pautas para salir a la calle con ‘actitud’ más que en obsesionarnos con cambiar aquello que nos hace diferentes”, apuntan las doctoras Mar Mira y Sofía Ruíz del Cueto, directoras de la Clínica Mira+Cueto, que cuentan con un experto en coaching en Belleza Emocional.

Merma de autoestima

Querernos más y cuidarnos mejor. Son las dos claves para hallar el equilibrio con nuestro físico. Y, a la vez, lograr su mejor versión. “Antes de pasar por quirófano debemos agotar el resto de las opciones menos invasivas como tratamientos en cabina, gimnasio y una dieta equilibrada”, apunta la experta en belleza Gema Cabañero. La estilista capilar Sandra Sadler, de Coolday Madrid, insiste en que muchos defectos faciales pueden suavizarse con un buen corte de pelo. ‘Por ejemplo, una nariz muy alargada se nota mucho menos si aportamos volumen al cabello por ambos lados que si nos peinamos liso y con raya al medio, ya que eso potencia la verticalidad. Una barbilla prominente se notará más con un bob corto que con un long bob. Juguemos con la geometría, pero, también, defendamos lo que nos hace originales y diferentes”.