El aceite de argán se ha convertido en los últimos años en uno de los productos de belleza y bienestar más célebres. Desde siempre, las mujeres bereberes lo han introducido en las tradiciones culinarias y cosméticas.

Este aceite se utiliza en muchas ocasiones para hacer masajes, aportando flexibilidad e hidratación a la piel. También nutre el cabello en profundidad y atenúa los efectos negativos del sol. Desde hace unos años el mundo occidental ha empezado a descubrir poco a poco sus misterios y sus grandes cualidades, suscitando el interés de la industria cosmética, médica y alimentaria. Su secreto reside en su composición particularmente elevada de ácidos grasos insaturados, ácidos linoleicos y antioxidantes. Su alto contenido en vitamina E hace de este aceite el elemento ideal para combatir el envejecimiento y la sequedad de la piel, además de convertirlo en uno de los mejores y más preciados productos antiarrugas por sus propiedades naturales.  Quemaduras, pequeñas cicatrices de varicela o de acné, arrugas, cabellos secos y débiles, uñas quebradizas?

Gracias a sus numerosas propiedades, el aceite de argán, así como las cremas, las mascarillas o los ungüentos que lo contienen como ingrediente principal, previene y resuelve la mayor parte de los problemas de la piel y del cabello. También posee el poder de hidratar, suavizar, nutrir y regenerar la epidermis, incluso la más grasa.

Además, los bereberes han sabido desde tiempos inmemoriales que el aceite de argán es un remedio natural que contribuye al buen funcionamiento del corazón, las arterias, la regulación del colesterol y el desarrollo cerebral. Por otro lado, este aceite está destinado a la alimentación y tiene la capacidad de transformar en un plato espectacular propuestas culinarias tan sencillas como ensaladas, tajines o carpaccios.

Todas sus propiedades naturales únicas han convertido al aceite de argán en uno de los productos estrella más codiciados para el cuidado personal y el bienestar.