También conocido como hot yoga, se trata de un entrenamiento físico para encontrar el equilibrio entre cuerpo y alma, una tendencia que se practica en una sala a 40 grados de temperatura y con un 60% de humedad y que cada vez triunfa más entre los españoles.

Personajes conocidos de toda clase y condición han sucumbido a sus encantos. Y es que no sólo favorece la relajación y la claridad mental, sino que a la vez que se eliminan miles de toxinas a través de la piel, el órgano más grande del cuerpo, se mejora la fuerza física, la flexibilidad y el equilibrio. Durante 90 minutos se realiza un programa de entrenamiento compuesto por 26 posturas, llamadas asanas, y 2 ejercicios de respiración o pranayamas.

Cada posición trata los diferentes sistemas del cuerpo, incluyendo el digestivo, el respiratorio, el circulatorio, el esquelético, el muscular, el nervioso y el cardiovascular. Se trabaja de manera sinérgica y acumulativa, es decir, se calientan y estimulan los músculos para la siguiente postura. De este modo, se fortalecen ligamentos y articulaciones específicas, además de órganos internos, glándulas y nervios, impulsando sangre oxigenada a todo el cuerpo y restaurándolo. El calor combinado con la secuencia de movimientos es lo que convierte este tipo de yoga en algo especial.

En la primera sesión, la temperatura produce una sensación muy fuerte, pero poco a poco el cuerpo se va acostumbrando a ella. Entre sus múltiples beneficios destaca la mejoría de la postura corporal y la alineación de la espina dorsal; el alivio de los dolores de espalda y de cabeza; el fortalecimiento de huesos, articulaciones y músculos; la estimulación del sistema inmunológico; la disminución de los síntomas de enfermedades crónicas como la artritis y las tiroides; el aumento de la circulación de la sangre y la reducción del estrés.