Pocas ciencias son tan dinámicas como la nutrición. Si hasta hace poco nos aseguraban que lo mejor era realizar cinco comidas al día, recientes estudios avalan todo lo contrario: lo mejor es pasar bastantes horas sin probar bocado. La doctora Marta Vallejo, especialista en Nutrición y Dietética de Clínica Opción Médica pone luz sobre esta nueva forma de comer.

 

¿En qué consiste?

“El ayuno intermitente se basa en concentrar las calorías que ingerimos durante un periodo de tiempo. Existen diferentes tipos de ayuno, pero del que más se está hablando últimamente es del ayuno que reduce la ingesta de alimento en 6-8 horas (el llamado ayuno 16:8). El resto del día, solo líquidos”. Se aceptan el agua y bebidas bajas en calorías como refrescos light, café o caldos. La clave para no ir como un alma en pena con las tripas gruñendo está en que en ese tiempo durante el que no se prueba bocado coincida con las horas de sueño. De esta forma solo hay que saltarse la cena o el desayuno.

 

Pero, ¿no acabaremos con la glucosa por los suelos?

“Siempre se ha dicho que para llevar una pauta equilibrada se debe comer cada 3-4 horas, pero esto no es totalmente cierto. De hecho, podríamos estar hasta 84 horas sin comer nada y nuestros niveles de glucosa se mantendrían constantes. Como es lógico, no es algo que vayamos a hacer, pero biológicamente estamos preparados para esto”.

 

¿Es un método para adelgazar?

“Sí si se reduce la ingesta calórica. Pero puede realizarse por otros motivos que no sean la pérdida de peso”.

 

¿Cuáles serían esos otros motivos?

“En estudios que se han llevado a cabo en pacientes obesos o con sobrepeso, realizar un ayuno intermitente ha mostrado varios resultados: menos factor inflamatorio y mejor resistencia a la insulina. Parece estar relacionado con el hecho de no segregar insulina cada 3-4 horas, sino en ocasiones más contadas. Liberarla menos veces mejora su eficacia, lo que se convierte en un arma valiosísima para controlar la diabetes tipo 2, tan habitual en las sociedades desarrolladas. Otro efecto positivo: se mantiene una glucemia más constante en sangre, sin tantas oscilaciones de glucosa en sangre”.

 

Pero, ¿ir con el estómago vacío no aumenta la sensación de cansancio?

La clave está en no obsesionarse con que no hemos pasado por la mesa. Algo así como esos domingos de desayuno tardío en los que, ni por asomo, tienes la sensación de estar muriendo de hambre. “Tenemos estudios que evidencian que mejora la sensación de cansancio precisamente porque se regula la insulina. Otro aspecto interesante es la disminución de los niveles de cortisol, hormona relacionada con el estrés. Incluso un efecto protector frente al envejecimiento o incluso como factor preventivo frente a diferentes tipos de cáncer, como el de mama”.

 

¿Es apto también para deportistas?

El cuerpo suele tener reservas de glucógeno para unas dos horas. Luego empieza a echar mano de la grasa. Si vas a salir a correr o te vas a meter en una clase de spinning antes de desayunar, aún te quedan energías para darlo todo sin marearte. Y si lo que buscas es bajar michelines, obligarás a tu cuerpo a quemar grasa de forma más eficaz. “De hecho unir ayuno intermitente y ejercicio es una de las mejores vías para reducir perímetro abdominal”.

 

¿Lo puede hacer cualquiera?

“En personas sanas se recomienda ponerse en manos de un profesional médico para un chequeo analítico previo que descarte patologías graves. El diseño de la dieta debe contar con la supervisión de un dietista-nutricionista de forma que no falten nutrientes”.

 

¿Y si no soy capaz de controlar la sensación de hambre?

“Hay que tener cuidado sobre todo con las personas que desean perder peso y aquellas que padecen ansiedad. En estos casos, comer cada 3-4 horas puede prevenir los atracones”.

 

¿Puede realizarse ayuno intermitente de por vida?

En principio, sí. Pero no basta con comer menos veces al día. “Hay que tener una educación nutricional que permita llevar un estilo de vida saludable”.