En los últimos tiempos son muchos los famosos que se han puesto en pie de guerra contra el body shaming: la manía de criticar o mofarse de aquellos cuyo aspecto físico no responde a los cánones de perfección impuestos por la sociedad. El último ha sido Russell Crowe. El protagonista de Gladiator luce ahora una oronda figura, muy alejada del apolíneo guerrero romano, y ha tenido que sacar pecho ante los comentarios hirientes sobre sus redondeces. Semanas atrás, en la Super Bowl, fue Lady Gaga la que defendió su barriga menos tonificada que de costumbre.

Nadie se salva del ojo crítico. “Lo importante es tener muy presente tu valía. Eres una persona, no un físico. Si estás segura de ti misma, como sucede en esos dos casos, los comentarios negativos no te afectan”, señala la psicóloga Georgina Burgos, especialista en autoestima. “No puedes evitar que los de fuera te critiquen, pero sí hacerte inmune”. Esta profesional señala algunas pautas para blindarnos contra el body shaming. Y para no practicarlo.

1. No te dinamites a ti misma

Es inevitable mirarse al espejo y  sentirte contrariada al verte un poco de barriga o celulitis. “Somos humanas, las imperfecciones son naturales y eso no debe ser un problema. Te pasa por estar viva”. No te obsesiones por un michelín o porque tras el parto tu cuerpo ya no es lo que era. “Abres una vía de inseguridad que te hace vulnerable a las críticas” apunta Burgos.

2. Sé realista

Cuando pienses que tu cuerpo es imperfecto plantéate si los demás son reales. Y es que además de que no hay ningún beneficio en compararse con los demás, “sabemos que las revistas llevan Photoshop, que la ropa en las sesiones fotográficas lleva mil arreglos y que las modelos o famosas o tienen 20 años o han pasado por el quirófano. ¿Vas a obsesionarte por algo que no es real o que, sencillamente, no es alcanzable? Solo te harás daño. A los 40 tu cuerpo no está como a los 20, ¿y qué?”.

3. Trabaja tu salud, no tu cuerpo

Tampoco es cuestión de abandonarte. “Come sano, haz algo de ejercicio físico, descansa. Cuidate para estar bien, no para asombrar a los demás. Tener un buen cuerpo será la consecuencia, no el objetivo. Así te sentirás mejor contigo misma. Si te sientes sana y fuerte te resbalarán los comentarios”, insiste la psicóloga.

4. No critiques

Aunque nos duela asumirlo las mujeres somos especialmente criticonas. Y nuestros comentarios pueden hacer mucho daño. “Resérvate para ti los comentarios negativos acerca del físico de otros. Lo que para ti es antiestético puede no serlo para otra persona y te llevarás un chasco. O puede que tenga un problema de autoestima y hagas mucho daño”. Adiós a esa manía de recomendar una clínica de adelgazamiento a una amiga porque ha cogido unos kilitos de más sin que ella te lo pida. Tus intenciones son buenas pero, en el fondo, la estás llamando gorda.

5. Abre tu mente

No hay una verdad estética única. Los seres humanos somos variados. Y así debemos seguir siendo. “Hay altos, bajos, elegantes, desgarbados, gordos y flacos. Cada cual decide sobre su imagen y nadie es quién para cuestionarlo. Piensa que hay estudios que señalan que a los hombres les suelen gustar las mujeres con un poco de curvas mientras que las mujeres somos las que nos empeñamos en cánones escuálidos”.

Las modelos de Victoria’s Secret llevan una dieta espartana y hacen ejercicio a nivel casi militar –imitarlas podría llevarte al sobreentrenamiento y a sufrir sus consecuencias– para el desfile. Lo mismo con las actrices antes de posar en una alfombra roja. Luego relajan. De ahí esas fotos con barriguitas en vacaciones: no es que se hayan abandonado, es que en la vida real el cuerpo tiene redondeces. Y no pasa nada. Ya está bien de body shaming.