Los buddah bowls on mucho más que una ensalada, son un plato combinado en versión saludable. Para los nutricionistas, estos bols son un súperplato que admiten múltiples versiones y variaciones. Siete grupos de alimentos que, fríos o calientes, pueden combinarse como más nos apetezca. Por una vez, una moda alimentaria que cuenta con el visto bueno de los expertos. 

¿Qué son?

Por méritos propios, los buddha bowls se han ganado el sobrenombre de platos combinados saludables. A Inés Basterra, experta en cocina sana y en estos bols, solo oir lo de plato combinado la traslada irremediablemente hasta “las fotos horrorosas de los bares con un par de salchichas, un huevo, dos trozos de lomo y patatas fritas”. Y nada más alejado de un sanísimo buddha bowl que, aunque el nombre arrastre un pasado oscuro, sí que encajan en la categoría de (buen) plato combinado. Su origen es budista y de ahí su esencia vegetariana. Inés Basterra apunta una posible teoría sobre su nombre. “Se llaman así porque el bol se llena hasta arriba de comida y se asemeja a la barriga regordeta de un buda. Que cada uno se refiera a ellos como quiera, lo importante es que desplacen a los alimentos procesados y que formen parte de nuestra rutina culinaria”, reivindica la autora del blog hoycomemossano.com.

No solo vegetales

En esencia un buddha bowl es un plato vegetariano, pero existen muchas variantes que no lo son. “Últimamente hay versiones diferentes como los poké bowls o los sushi bowls, elaborados con pescado, alga nori y otros de los ingredientes que se utilizan para elaborar sushi. También están los fajita bowls elaborados con ingredientes que utilizaríamos para hacer unas fajitas...”, detalla Isa Gil (deliciaskitchen.com), una de las primeras cocineras de nuestro país que publicó este pavo o el pollo tienen cabida en estos bols. La nutricionista Marta Mató es partidaria de que, si nos gustan, no tengamos reparos en incluirlos. “Son platos muy versátiles que admiten que la proteína sea de origen vegetal o animal. Una tortilla a tiras, un huevo duro o pollo a la plancha... Lo que no tiene sentido es añadir legumbres si ya hay algún ingrediente de origen animal”, recuerda esta experta en nutrición.

Ideales para comer en el trabajo

Los buddha bowls también cumplen con los grandes mandamientos del táper. Son rápidos de preparar, completos y saciantes. La clave es ser previsora. “Lo mejor es guardar los ingredientes en recipientes herméticos en la nevera, donde la mayoría de aguantan bien dos o tres días y algunos incluso cuatro. En la nevera deberíamos tener siempre hojas verdes, legumbres y cereales cocidos, hortalizas horneadas, a la plancha o al vapor y algún hummus ya preparado. También, si tenemos tiempo, podemos dejar algún aliño que usaremos al día siguiente. Luego solamente es calentar, emplatar y añadir las semillas o frutos secos por encima”, explica Isa Gil. Si queremos que estos bols entren en nuestra vida, es fundamental un plan de acción. Lo primero es la lista de la compra. “Hemos de hacer acopio de los básicos: cereales, verduras a tope y de todos los colores, grasas como el aguacate, semillas y hierbas aromáticas. En mi caso no pueden faltar los boniatos, aguacates, tomates, limones, bolsas de espinacas, botes de legumbres ya cocidas, quinoa, arroz y semillas”, explica Inés Basterra. Ella se organiza el fin de semana para que el día a día no pueda con ella. “Una vez tengo lo básico, dedico el domingo a la planificación: cuezo cereales y legumbres y aso un montón de hortalizas en el horno”. Aplícate y en menos de cinco minutos tendrás un plato completo, nutritivo y delicioso.

¿Qué debe llevar?

Hoja verde: canónigos, diferentes tipos de lechugas, escarola, espinaca, rúcula, col, col china, col kale, cogollos. Puedes ir variando.

Carbohidratos: quinoa, arroz basmati, arroz integral, mijo, avena, trigo sarraceno, patata, zanahoria, boniato, fideos de arroz, pasta, cuscús.

Proteína: garbanzos, alubias, lentejas, lentejas rojas, tofu, tempeh, tiras de pollo, gambas, huevo duro, tortilla a tiras.

Hortalizas: calabacín, berenjena, pepino, brócoli, pimiento rojo o verde, pimientos del padrón, cebolla.

Grasas: aceite de oliva virgen extra, aceite de coco, aguacate, nueces, almendras, cacahuetes, anacardos, aceite de sésamo.

Aliño o salsa: alioli, vinagreta, hummus, paté vegetal... Puedes sustituir el vinagre por zumo de limón o de lima que te ayudará a absorber mejor el hierro.