Cuando se forma, el pensamiento tiene en cuenta la opinión sobre el entorno que te rodea, tu actitud, tus habilidades y capacidades, tu personalidad y tus valores morales. Pero también tiene en cuenta los resultados y experiencias que has vivido. Los cambios en la vida, los éxitos y los fracasos, y también tus necesidades, llevan a formar este conjunto de pensamientos y razones, que te das a la primera de cambio. Por todo esto, una mejora de las creencias implica directamente una mejora de tu autoestima.

Los pensamientos que te limitan, se parecen a las nubes que aparecen antes de una tormenta, son negras y amenazadoras y pueden aparecer de improviso en un día espléndido de sol y te obligan a cambiar de planes. Algunas son fáciles de detectar: un mal pensamiento acerca de tus capacidades, de los resultados que eres capaz de obtener, etc. Otras, son un poco más inconscientes: sensaciones o emociones que no proceden de una realidad presente, sino del recuerdo de un momento pasado, en el que las cosas no salieron como hubieses querido. Ninguna es auténtica, pues no están basadas en el presente. Tu realidad es solo el instante que vives ahora.

Las creencias negativas y las creencias positivas, pertenecen a estos tres grupos:  

- Posibilidad: Cuando crees que es posible o imposible para ti, alcanzar lo que deseas.

- Capacidad: Cuando crees que eres capaz o incapaz de hacer o conseguir alguna cosa que deseas.

- Merecimiento: Cuando crees que mereces o que no mereces, alcanzar lo que deseas.

Una sencilla reflexión a tiempo, hará el camino mucho más sencillo. Responder a estas preguntas, te servirá para conocerte a fondo y dejar que aflore el nuevo tú, que hará que disfrutes de tu vida con plenitud y felicidad.

1. ¿Cómo sería o qué haría, si creyera que soy capaz de hacer lo que me propongo?
2. Si integrara en mí esta nueva creencia, ¿Qué cosas sería capaz de hacer y cuáles no?
3. ¿Qué cosas dejaría de hacer, de las que hago habitualmente?
4. ¿Qué cosas nuevas haría?
5. ¿Qué sensaciones o emociones negativas, desaparecerían?
6. ¿Qué nuevas sensaciones y emociones, sentiría?
7. ¿Qué cambiaría de mi vida?
8. ¿Qué eliminaría del todo?
9. ¿Qué nuevos valores integraría en mi vida?
10. ¿Cómo será mi vida, a partir de integrar en mí, esta nueva creencia?

La mejor y más eficaz forma es preguntarte por qué no te sientes capaz de alcanzar o de realizar lo que deseas. Escuchando tu respuesta, verás con claridad hasta donde llegan los límites que percibes dentro de ti, disfrazados de miedo, de dudas, y de indecisión. Estos límites no son reales en la mayoría de los casos, pues lo que más te limita, mucho más que la creencia en sí, es la forma que tienes de verte a ti misma.

Una vez nos conocemos y hemos ganado en seguridad podemos conseguir cualquier cosa que nos propongamos, estamos listos para pasar a la cción.