¡Qué alegría! Este domingo 26 entramos en horario de verano. Las tardes se alargarán y estaremos un poquito más cerca del calor, del sol y de las vacaciones. Para muchos, la sensación de salir de trabajar y que sea de día es uno de los pequeños placeres más satisfactorios del día ya que nos permite hacer planes más allá del trabajo.

Aunque vayas a afrontar el cambio de hora en primavera con mucha ilusión, no hay que olvidar que perderemos una hora de sueño y que esto afectará a nuestra rutina. Si esto te parece un problema menor, párate a escuchar sus efectos: "puede suponer una modificación de casi seis semanas en el ciclo actividad-sueño, que afecta, sobre todo, a personas con problemas previos de sueño" explica el Dr. Carlos Egea, jefe de la Unidad del Sueño del Hospital Quirón Vitoria.

Y es que uno de los síntomas más comunes de cuando se cambia el horario de verano es la ligera sensación de cansancio que podremos notar, muy similar a si tuviéramos jet lag tras un largo viaje, afirma el Dr. Egea. Este desajuste del sueño puede provocarnos somnolencia, irritabilidad, dificultades en la atención, falta de concentración, fatiga, malestar general o, incluso, trastornos del hambre.

¿Qué podemos hacer los días previos y posteriores al cambio de hora para casi ni enterarnos? La Unidad del Sueño del Hospital Quirón nos da las claves:

1. Evitar las bebidas con cafeína.
2. Tratar de estar más relajados, especialmente las horas previas a irnos a la cama. Si tienes que escoger lee antes de ir a dormir, pero no veas la televisión, juegues con el móvil ni hagas cualquiera de estas cosas que son responsables de arruinar tu descanso.
3. En los días previos, podemos adelantar 15 minutos la hora de despertar progresivamente. Así, cuando llegue el día del cambio de hora ni te enterarás.
4. No irse a la cama con sensación de hambre o muy llenos. Para este punto puede ayudarte evitar determiandos alimentos a la hora de la cena

Estos consejos cobran especial relevancia en el caso de los niños o de los ancianos. En esta línea nos aconseja el Dr. Estivill, especialista europeo en Medicina del Sueño, que ha participado de la mano de Aquilea en INFARMA donde ha explicado que los problemas de este cambio “no son generalizados y sólo afectan transitoriamente a pequeños grupos de población” y recomienda “un cambio escalonado a los ancianos, los niños y las personas con insomnio o dificultad para dormir, como retrasar el reloj 15 minutos los cuatro días anteriores” 

Sobre cómo minimizar los posibles desajustes del cambio horario el doctor Estivill comenta que “la hora perdida en el cambio de horario primaveral puede provocar pequeños desajustes de salud, sobre todo en nuestro ritmo de vigilia y sueño”. En este sentido, el experto recomienda no restar una hora de golpe a la rutina diaria y que se reparta en cuatro días para minimizar el impacto: “realizar un ajuste paulatino, de aproximadamente 15 minutos al día durante los 4 días previos al cambio horario para que éste sea imperceptible”.


Y si aun siguiendo estas directrices notamos que estamos un poco más cansados? ¡qué más da! El verano estará más cerca.