Los ves por todas partes y su oferta crece como pompas de jabón? nunca mejor dicho, porque de espuma va la cuestión. Para entenderlo fácil: los detergentes del champú, los que hacen la espuma y se llevan la suciedad, son los sulfatos. Y aunque en ningún caso son perjudiciales para la salud (sólo en ocasiones pueden irritar los cueros cabelludos muy sensibles), se les acusa de afectar al proceso de renovación celular del cabello.

Ahora bien, ¿por qué tantas mujeres demandan champús sin sulfatos? ¿Obedece a una corriente eco-bio? Nada que ver. Se venden muchos por una sencilla razón: el boom de los tratamientos de alisado y antifrizz con queratina. Cuando te realizas esos tratamientos, una de las recomendaciones del estilista es usar este tipo de champús.

A favor de los sulfatos hay que son la sustancia que limpia. En contra, que si son fuertes pueden dejar el cabello sin vida, seco, necesitado de mascarilla urgente. Además, arrastran un poco el tinte y, por supuesto, se llevan por el desagüe todo lo que hayas pagado en tu tratamiento de queratina.