En muchas ocasiones se puede comprobar la estrecha relación que existe entre los sentimientos y sensaciones que se experimentan si se está o no a gusto en casa. Además de este vínculo existen más motivos, como la construcción de la vivienda, la disposición y distribución de sus espacios o la orientación respecto a los puntos cardinales, entre otros. Todos estos factores, sin duda, intervienen en el confort y la tranquilidad que se siente en el hogar.

Muchas veces las habitaciones deben cubrir funciones polivalentes, por lo que el aprovechamiento del espacio se ha convertido en uno de los principales mantras de la decoración. Es justamente por eso que mantener el orden es esencial y organizar el espacio sin sobrecargar una habitación de muebles es lo más recomendado. Los colores ejercen mucha influencia sobre la psique, y con una sola nota de color es posible dinamizar una habitación sin alma o relajar un espacio que resultaba estresante.

Además, en una casa hay que organizar la iluminación en función de los espacios. La cocina, el comedor, la sala de estar y el despacho serán muy luminosos. Los dormitorios, el baño y el salón se beneficiarán de una luz más tamizada. Por otro lado, del perfume embriagador del jazmín hasta el aroma del pan recién hecho, los olores pueden ser una fuente poderosa de sensaciones y emociones a tener en cuenta. Numerosos estudios han demostrado que los olores influyen en el estado anímico y contribuyen al sentirse bien o mal en casa.