Aunque las sensaciones en tu cabeza puedan equipararse a las de un examen o una entrevista, una primera cita es sólo un encuentro entre dos personas que tienen ganas de disfrutar de un buen rato. Así que antes de salir de casa, repítete esto muchas veces, cambia el chip y pon todo de tu parte para ir lo más relajado/relajada posible y, sobre todo, piensa en un buen plan. El escenario puede ser tu mejor arma para relajarte y ser capaz de mostrarte tal como eres.

1. Dar un paseo: Si es una auténtica primera cita, no sabéis nada el uno del otro, así que tener tiempo para conversar es ideal. Tampoco se trata de someter al otro a un tercer grado. Quizá la conversación, sobre todo al principio, fluye más si no os sentáis frente a frente en una mesa, mirándoos a los ojos. Dar un paseo ayuda a templar los nervios y a que la conversación parezca natural.

2. Un museo: Seguro que entre tus propósitos de nuevo curso se encuentra 'ir más a menudo a los museos'. Por qué no fijar una fecha y aprovechar una primera cita para disfrutar juntos del arte. No es un lugar muy propicio para charlar, pero al salir podéis comentar la exposición con una buena taza de café. Ya habrás roto el hielo sin darte cuenta y tendrás algo de qué hablar.

3. A la bolera: En toda primera cita hay algún momento de tensión. Cárgate toda esa presión proponiendo una partida de bolos. No tienes que pensar en nada, puedes conversar a ratos y la diversión está asegurada. Puede ser una buena forma de conocer su sentido del humor? y del ridículo. ¿Le importará enfundarse esos zapatos y perder ante ti?

4. Prueba una nueva comida: Propón un escenario neutral, un restaurante de cocina internacional que ninguno de los dos haya probado antes. Además de dar un capricho al paladar, habrás sorprendido a la otra persona con una propuesta original.

5. Actividades al aire libre: Desde comprar entradas para un evento deportivo, hasta ir a un concierto, al zoo o a hacer un picnic. Cualquier actividad al aire libre permite mantener una conversación informal. Fuera todo es más sencillo, más relajado y no tienes que romperte la cabeza pensando qué vas a ponerte.