Quienes padecen trastorno por atracón recurren a la comida como si fuese una especie de ansiolítico, un regulador emocional que puede ser muy eficaz a corto plazo, pero que cobra altísimos intereses en forma de sentimiento de culpa y de fracaso. Un trastorno de la conducta alimentaria como la anorexia o la bulimia no se cura ni con fuerza de voluntad ni con dietas. Marta Naval

Señales

Existen algunas características comunes de aquellas personas que sufren un trastorno por atracón y estas son las primeras señales que te puedes encontrar si alguien de tu entorno lo sufre.

1. Si sube de peso y aparentemente no ha aumentado sus ingestas habituales ni ha cambiado de hábitos. En el trastorno por atracón, en la mayoría de los casos, se come a escondidas.

2. Está triste o irritable o se esté aislando progresivamente.

3. En casa, falta comida recurrentemente. Especialmente hidratos de carbono: dulces, galletas, chocolate...

4. Encuentras restos de comida, envoltorios de productos escondidos o bien en lugares de la casa en las que no esperarías hallarlos.

La terapia psicológica es esencial para reaprender a comer, cambiar el estilo de vida y mejorar la autoestima. La gente que no los ha sufrido o sufre, es difícil que pueda entenderlos y por eso, se haga ciertas preguntas. Esta son algunas de las claves y respuestas para tratar (y entender) los trastornos por atracón.

¿Solo con fuerza de voluntad?

No. Creer que solo es cuestión de voluntad aumenta el estigma, ya que parece que si no mejoran es porque no quieren y eso aumenta su sensación de fracaso. “Se trata de un trastorno de la conducta alimentaria y en contra de lo que se cree, no son solo un problema con la comida. La comida es la manifestación del problema, la punta del iceberg”, describe Gema García, coordinadora del Centro TITCA de Valencia.

¿Una dieta restrictiva será de ayuda?

No. Al contrario. Las dietas son contraproducentes. Los alimentos prohibidos aumentan el deseo y están detrás de los episodios de sobreingesta. Al romper la rigidez de la dieta aparece el descontrol y se ingieren cantidades ingentes de hidratos (que suelen ser los más prohibidos). Esto perpetúa el ciclo de dieta- atracón y mantiene el problema.

¿Qué debemos hacer si sospechamos que tenemos una relación emocional con la comida?

Un psicólogo especializado en trastornos de la conducta alimentaria sería la primera opción. “Estas patologías son complejas y es importante que el abordaje sea completo”, explica la psicóloga Gema García que advierte de lo contraproducentes que pueden llegar a ser las dietas muy restrictivas. “Generan un bucle, de dieta seguida de atracón que, en ocasiones, se alarga durante años”, añade.

¿Cómo se llega al trastorno por atracón?

Los trastornos de la alimentación no tienen una causa única. La psicóloga Gema García los asemeja a un vaso de agua. “Una historia de dietas, de rechazo al cuerpo, de baja autoestima, de factores familiares, de algún trauma vivido en la niñez, de sensación de rechazo... Todas son como gotas que van añadiéndose a ese vaso. De repente, llega una gota que puede ser un comentario que hace que el vaso rebose”, explica.