En la etapa preescolar, que va de los dos a los cinco años, los niños empiezan a tener y demandar más autonomía. Ya agarran ellos la cuchara y quieren comer solos, a su ritmo. Los padres, además de potenciar esa autonomía, deben comprender que están ante un momento clave para inculcar buenos hábitos alimenticios, sustentados en la variedad y en una dieta equilibrada. Sobre todo ahora que la obesidad infantil se ha convertido en una prioridad sanitaria de primer nivel a tenor de los últimos estudios de obesidad infantil en España.

El último informe Aladino elaborado por la Asociación Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) revelaba que el sobrepeso en la franja de edad entre los seis y los 11 años se situaba en torno al 26%. Recientemente, un nuevo informe elaborado por más de 200 pediatras de todo el país sobre una muestra representativa de casi 2.000 niños, ha detectado que la mala alimentación causante de ese exceso de sobrepeso se gesta en la etapa preescolar.

El 95% de los niños españoles de 0 a tres años ingiere a diario una cantidad de proteínas cuatro veces superior a la recomendada. En el otro extremo, las verduras, frutas, legumbres y hortalizas, aquéllos alimentos que permiten que el organismo se mantenga en su pH ideal, brillan por su ausencia en las dietas infantiles.

Los expertos emplazan a los padres a recuperar las bases de la Dieta Mediterránea y eliminar el exceso de protagonismo de la proteína de las comidas y las cenas. Guisos, ensaladas variadas, pasta con un sinfín de salsas, fideos, cremas de verduras o verduras a la plancha o hervidas, etc. Afortunadamente, hay muchas opciones para evitar que la carne y el pescado copen la mayoría de comidas y cenas. Sólo es cuestión de panificar semanalmente la dieta y cerciorarse de que además en las cinco comidas diarias, el pequeño ingiere todos los nutrientes esenciales.