Comer es lo que más hacemos durante las festividades navideñas o en las reuniones familiares y con amigos. La gula, se apodera de nosotras al ver una mesa repleta de comida buenísima. Es muy probable que llegue un punto en que nuestro cuerpo ya no tenga hambre, pero sigamos comiendo por gula. Este acto, es totalmente normal, en un día festivo, y es muy común que a todas nos pase o nos haya pasado. Pero los problemas llegan luego, cuando nos sentimos hinchadas o demasiado llenas. Para evitar este malestar, se tiene que poner remedio antes. Te enseñamos como evitar la gula o al menos, como controlarla cuando aparece. Comer por gula no debería ser un hábito y eso está en nuestras manos cambiarlo. Si cómo decíamos te encuentras frente a una mesa repleta de comida, aplica el método mindful eating. Es decir, practica una alimentación consciente y no te dejes arrastrar por la gula. Estos cuatro consejos o trucos te ayudarán.

1. Decide qué comer. “Haz un “estudio” previo de las alternativas más saludables que hay en la mesa o en el bufé y ponlas en tu plato de una sola vez, te ayudará a saber qué cantidad ingieres de cada alimento y también a no excederte”, aconseja la dietista nutricionista Itziar Urizarbarrena. Uno de los problemas más comunes es ir cogiendo de poco en poco los distintos alimentos o tentempiés que se nos presentan. Esto es un error porque dejamos de controlar la cantidad de lo que comemos. Si por lo contrario nos ponemos en el plato todo lo que queremos, tendremos presente lo que sí vamos a comer, la cantidad y calidad de los alimentos que ingerimos.

2. No piques. Una vez que empiezas, es difícil parar y terminarás comiendo cantidades excesivas. “Hay que aplicar este pensamiento a todos los actos gastronómicos, especialmente en los aperitivos”, aconseja la experta. Muy relacionado con el punto anterior per mucho más concreto. Antes de los canapés o aperitivos más selectos, siempre hay la típica bolsa de patatas o un embutido bien cortado. Evítalos, porque no podrás comer solo una patata, sino que no podrás parar de hacerlo.

3.Disfruta. No pienses en el siguiente plato y trata, a pesar del bullicio, de comer pausadamente y saboreando. Come despacio, saboreando al comida que se te presenta e interactuando con la gente de tu alrededor. De esta manera no tendrás la mente puesta solo en la comida sino en la velada en general.

4. Sáciate y para. En las comidas navideñas es habitual que haya sobremesas largas, donde los postres, cafés y dulces, desfilan antes nosotros, incitándonos a seguir comiendo. Itziar Urizarbarrena propone “dejar los cubiertos en el plato entre un bocado y otro para disfrutar de la conversación, comer despacio y masticar los alimentos hasta convertirlos en agua”. Una vez tu cuerpo ya se haya saciado y no te pida más comida, es la hora de dejar de comer. No necesitas más alimentos, tu cuerpo está bien, es tu mente la que te pide más. No le hagas caso y sé consciente de que ya has terminado.

Para que todo esto sea efectivo, hace falta fuerza de voluntad pero no es imposible. Aún así, es posible que enmayor o menor medida, te pases comiendo. Te dejamos unos menús elaborados por Andrea Marqués, de IMEO, de menos de 800ckal que puedes aplicar tanto para ti sola como para reuniones o celebraciones familiares.

Menú 1: Cóctel de langostinos, cremade marisco, rollitos de lenguado, mousse de limón. Total: 753 Kcal.

Menú 2: Carpaccio de bacalao, alcachofas con jamón ibérico, codornices rehogadas y sorbete de fresa y naranja. Total: 733 Kcal.

Menú 3: Crudité de verduras, aguacate relleno de atún, rape a la marinera y carpaccio de piña. Total: 447 Kcal.