Una emoción es una variación momentánea del ánimo que puede ser agradable o desagradable. Las emociones nos permiten establecer nuestra posición respecto al contexto donde nos encontremos, y suelen hacernos actuar por impulso.

En cambio, un sentimiento surge siempre como el resultado de una emoción que determina el estado de ánimo. Nos permite estar conscientes de nuestro estado emocional, sumándole a ello la capacidad de pensamiento. En realidad, los sentimientos son un mero instinto de supervivencia.

El pensamiento es algo poderoso y al mismo tiempo peligroso. Si podemos tener control sobre lo que pensamos, tendremos una mejor gestión de nuestras emociones y por lo tanto una vida positiva. Recuerda esto siempre: los pensamientos controlan las emociones.

 

Consejos para aprender a gestionar las emociones:

1. Aprende a identificar las emociones

La capacidad de poder identificar nuestras emociones es esencial para nuestra existencia y la clave de la inteligencia emocional. Comienza por formularte preguntas como: ¿por qué estoy sintiendo esto? ¿Qué o quién me generó esta emoción? De esta manera, estas poniendo el pensamiento por encima de las emociones.

Un punto importante para gestionar las emociones, es poder hablar con alguien las cosas que nos incomodan y que nos hacen sentir mal. Así evitamos que emociones negativas se vayan acumulando en nuestro interior y terminemos actuando de manera impulsiva. ¡Hay que hacerle frente a las emociones!

2. Entiende cómo funcionan las emociones

Las emociones son una señal de que algo bueno o malo está sucediendo en nuestro entorno; habitualmente nos preparan para la acción. Gracias a las emociones también podemos saber lo que sienten los demás y cómo canalizar nuestra propia reacción. ¡Son la manera de adaptarnos a todo lo que nos rodea!

Básicamente, todas las emociones tienen una función adaptativa. Las más comunes son: la alegría (permite reconocer lo bueno y busca repetir lo que produce dicha), la tristeza (motiva hacia una nueva reintegración personal), el miedo (busca protección ante un peligro) y el enojo (busca defender nuestros derechos).

3. Conoce tus impulsos

Conocer tus reacciones ante los diferentes estímulos, es vital para gestionar las emociones. ¿A quién le gusta perder el control cuando siente miedo o se enoja? ¡A nadie! La impulsividad siempre trae como consecuencias el arrepentimiento y el deterioro de las relaciones interpersonales.

Por ello, es propicio que tengas conciencia de tus comportamientos y tus reacciones, así que pregúntate: ¿cómo actué? ¿Mi reacción fue positiva o negativa? ¿Lastimé o incomodé a alguien con mi reacción? ¿Cuál fue el detonante? ¿Qué puedo hacer para mejorar?

4. Gestiona tus emociones

Cuando estamos frente a un estímulo, hay partes de nosotros que se activan y reaccionan inconscientemente y de manera distinta dependiendo del caso. Por ejemplo: podemos segregar hormonas, neurotransmisores, sentirnos confundidos, subir el volumen de la voz o cambiar el tono, etc.

Por lo que las soluciones que normalmente se presentan con el fin de gestionar y regular estas reacciones son: ejercicio físico, respiraciones controladas, meditación o socialización.

Lo más efectivo es el ejercicio físico y la meditación. Por un lado, el ejercicio te ayuda a drenar energía y a despejar la mente. Y por el otro lado, la meditación contribuye con el control de tus pensamientos, por lo tanto en la gestión de tus emociones.

Al hacer frente al problema de las emociones con este tipo de soluciones, se podrá disminuir la ansiedad y la intensidad de la emoción que nos ofusca.

¡Manos a la obra!

Lamentablemente, existen personas testarudas que no aceptan que tienen un problema para gestionar sus emociones. No importa de qué manera les digas, parece que nunca se tomarán el tiempo de autoevaluarse. Así que ni sigas perdiendo tu tiempo en hacerles reconocer.

Suponemos que si estás leyendo este artículo es porque tú o alguien que conoces no gestiona muy bien sus emociones, ¿cierto? La buena noticia, es que si eres tú, has dado el paso más importante. ¡Ya reconociste el problema!

Evidentemente, los cambios no se verán de la noche a la mañana, pero si comienzas desde ya a aplicar nuestros consejos, muy pronto podrás conseguir grandes resultados que a corto y a largo plazo mejorarán tu forma de vivir y de ver el mundo.