No existe una ‘dieta para el hígado’ como tal. Y tampoco hay una dieta única para todas las personas pero lo que sí hay que tener en cuenta son las recomendaciones para comer de manera saludable, bajar de peso y mejorar los valores del colesterol, los triglicéridos o los niveles de azúcar en sangre, ya que todo esto afecta a nuestro hígado. Si tenemos el hígado graso, o lo sospechamos, o bien si tenemos elevados los triglicéridos debemos tener el objetivo de bajar de peso, pero no vale una dieta exprés, ni la operación bikini ni los complementos quemagrasas. Es necesario revisar nuestro estilo de vida al completo.  Por eso os hemos preparado los siguientes consejos, con ellos vuestro hígado estará saludable y nunca os supondrá un quebradero de cabeza.

Haz deporte por tu salud y tu hígado

Muévete más. Camina todos los días, al menos durante media hora o hasta llegar a los 10.000 pasos. No es necesario que corras si no es lo tuyo o que debas machacarte en el gimnasio. Para evitar la presencia de grasa en el hígado basta con optar por las escaleras en lugar de coger el ascensor o volver a casa caminando desde el trabajo. Otra opción viable es hacer ciertos trayectos en autobús o, algo que nunca falla para las más perezosas, bájate una parada antes cuando vayas en metro.

Menos grasas

Apunta esta máxima y tenla muy presente: antes de comer bien, deja de comer mal. A veces no es tan importante lo que hacemos como lo que dejamos de hacer. Empieza por quitar todos esos alimentos y bebidas que son poco saludables y que contienen una cantidad de grasas no saludables muy alta. Y, ante todo, mucha agua o zumos sin azúcar. No olvides que el alcohol está especialmente desaconsejado cuando se tiene hígado graso.

Consume más fibra: mejor digestión, mejor pérdida de peso

Elige de manera estratégica la fibra que vas a consumir: que las verduras y las hortalizas ganen terreno en tu despensa. La clave es que haya más fibra (también presente en los cereales integrales, como la pasta y el arroz), menos azúcares simples (es decir, los refinados, ya sean añadidos por ti o vengan en los alimentos procesados), menos grasas perjudiciales (saturadas, trans, hidrogenadas, de palma...) y nada de alcohol, recuerda que el alcohol es tu gran enemigo a la hora de cuidar tu hígado.

Dieta con calorías sanas

Asesórate bien. Cuando se habla de adelgazar, lo primero que pensamos es en reducir calorías. Sin embargo, hay alimentos calóricos que son muy sanos y con los que podemos adelgazar mucho, bajar de peso un poco o mantener uno saludable. Los aguacates y las nueces, por ejemplo, son calóricos, pero tienen grasas saludables y fibra, y nos ayudan a saciar el apetito. Es muy importante contar con tu médico y con tu nutricionista, no hagas nada sin supervisión médica.

Cuidado con los medicamentos que tomas

Los fármacos y los alimentos interactúan siempre. Si tomas medicamentos para alguno de los trastornos metabólicos asociados (como los triglicéridos, la hipertensión o el colesterol), es más importante todavía que tu dieta esté supervisada por un nutricionista. La fibra, por ejemplo, es muy buena para bajar el colesterol, importantísimo para un hígado saludable. Pero si además estamos tomando fármacos, puede barrer los efectos beneficiosos, por eso consulta siempre, siempre, siempre con un experto antes de tomar decisiones que pueden afectar a tu salud.