Cualquiera de los ingredientes que entran a formar parte de un producto cosmético puede hacer que la piel reaccione frente a él y se irrite. Lo más habitual es que los culpables sean los conservantes y las fragancias añadidas. Para no correr riesgos, lo mejor es buscar productos especialmente diseñados para este tipo de cutis. "Tienen que ser fórmulas libres de parabenos, siliconas, ácidos y alcohol, así como cualquier tipo de agente irritante, como es el caso del retinol. Lo más adecuado son las cremas hidratantes emolientes ya que aportan los lípidos que están alterados en las células de la piel", describe el Dr. Elías del Río, subdirector médico de Hedonai. Ante la duda, lo mejor es hacer una cata: aplicar una pequeña cantidad en una zona que no sea muy visible y ver si hay reacción.


¿Y cómo me desmaquillo? ¿Cómo hay que desmaquillar un cutis sensible?

"Es tan importante elegir bien el producto como aplicarlo de forma correcta. Deben estar formulados con tensioactivos suaves e ingredientes como el karité o el agua termal, ya que, además de limpiar, aseguran protección y tienen un efecto calmante y antirritante. El desmaquillado debe realizarse de forma suave. Un truco que funciona muy bien es rociar primero el disco desmaquillante de algodón con agua termal y luego poner el limpiador. Así se desliza y se desmaquilla mejor, además de beneficiarnos de una sensación de frescor y calma. Hay que limpiar desde la parte media hacia el exterior, siguiendo las líneas de tensión facial, evitando hacer movimientos circulares, enérgicos y, sobre todo, sin frotar", recomienda Leonor Prieto, directora científica de La Roche Posay.


Averigua todo lo que debes saber sobre la piel sensible en el número de noviembre de la revista Objetivo Bienestar.