A pesar de la conciencia creciente sobre la polución ambiental, especialmente en las zonas más habitadas, no todo el mundo sabe que su propia casa puede ser un riesgo para su salud, fundamentalmente para los niños y las personas más sensibles. Materiales potencialmente tóxicos, agentes químicos peligrosos y pesticidas son algunos de los contaminantes que se pueden encontrar en un hogar.

En primer lugar, el tabaco es una sustancia que consumida en un espacio cerrado no sólo afecta a la salud del fumador, sino a terceras personas, por lo que es muy importante ventilar la casa si se fuma. Sustancias como algunos productos de limpieza, lacas, insecticidas o disolventes, entre otros, pueden tener consecuencias negativas para el sistema respiratorio y pueden provocar dolor de cabeza, mareos y fatiga, así que es mejor evitarlos siempre que no sean necesarios.

Sin embargo, cualquier hogar se enfrenta a los contaminantes biológicos como el polen, el polvo, los ácaros o el moho que son elementos que pueden causar alergias. Una limpieza efectiva y la ventilación diaria de las estancias garantiza un hogar descontaminado y sin peligro. Por otra parte, la contaminación eléctrica está causada por unas instalaciones eléctricas deficientes o defectuosas o bien un exceso de electrodomésticos, algo que se ha asociado con el insomnio, el estrés e incluso el cáncer.