Duerme bien

Es básico para que se consolide la memoria y podamos recordar y aprender más. Durante el sueño, el cerebro activa unos procesos por los que se almacena la información aprendida durante el día y se desecha aquello que no tiene importancia. Por eso, los expertos recomiendan que la noche antes de un examen se duerma las horas necesarias. La Universidad de California, en Berkeley (EE.UU), recordó en un estudio que pasarse la noche en vela disminuye en un 40% la capacidad mental.

Échate una siesta

Existen diversos estudios médicos que la recomiendan para restaurar el cerebro. En países tan desarrollados como Estados Unidos y Japón algunas empresas ofrecen a sus empleados espacios donde poder descansar unos minutos durante la jornada laboral ya que han visto que mejora la productividad. Sin embargo, los expertos no se ponen de acuerdo en el tiempo adecuado que oscila entre 20 y 40 minutos de descanso.

Sé curioso y mantén tu mente abierta

La curiosidad es una excelente manera de estimular la inteligencia. Leyendo, asistiendo a nuevas exposiciones, viajando y aceptando la diversidad cultural activamos ambos hemisferios: el izquierdo, el más racional y el derecho, el más emocional e imaginativo.

Acepta retos

Puede tratarse de un problema de matemáticas, un juego de estrategia o incluso un nuevo idioma, la coreografía de un baile o buscar una nueva ruta para ir a la oficina. Todo ello obliga al cerebro a trabajar al máximo para encontrar nuevos caminos para hallar la respuesta mediante nuevas conexiones neuronales.

Medita

Los estudios han visto que tras ocho semanas de meditación la capacidad cognitiva es mayor así como la memoria y se disminuye el estrés, que puede afectar seriamente a la capacidad para retener y aprender nuevos datos. Así lo indica un trabajo realizado por psiquiatras del Hospital General de Massachusetts en EE.UU y publicado en la revista médica Psychiatry Research.