Partamos de la base de que no es lo mismo tener un alto nivel de egocentrismo, que más bien suele responder a autoestima baja o dañada, que tener la autoestima alta. En el primer caso, la persona aparenta estar muy orgulloso de sí misma, presume de sus logros y no acepta de buena gana las críticas o fracasos y, en el segundo caso, se trata de personas que saben escuchar, que están felices con su desempeño y no relacionan sus errores o fracasos con su mayor o menor valía.

Te invito a mirar dentro de ti y a observar tu comportamiento con actitud abierta, que el ego tenga un rol importante en nuestra vida no es tan malo como el hecho de que no nos demos cuenta de que es así. El autoconocimiento es clave para el desarrollo personal y espiritual, ¡piénsalo!

Otro punto a tener en cuenta es que nuestra autoestima debe estar sana y ser estable, esto es no depender de cuestiones materiales o terrenales como nuestros logros o los logros de nuestros hijos, no depender de si engordamos o adelgazamos, o de si otras personas nos validan. Si nuestra autoestima depende de ejemplos como estos, estamos confundiendo el ego con la autoestima.

¡Y aquí va el tip! Desde mi punto de vista, la mejor forma de desarrollar una autoestima sana y estable es evitando pensamientos y actitudes que la dañan. Esto se traduce en construir una autoestima independiente de todo cuanto ocurra a nuestro alrededor, es basarla en el hecho de que somos una persona con un camino, quizás difícil, andado y que para conseguir nuestros grandes logros hemos debido de caernos no una, sino mil veces. Que nuestro amor no depende de si nuestro cuerpo cambia con la maternidad, porque nuestro amor no se debe a que nuestro cuerpo sea bonito, se debe a que nuestro cuerpo es nuestro.

Del mismo modo que no me imagino a unos padres no queriendo a su hijo porque sea feo, igual de extraño debería ser que una persona no se quisiera a sí misma por ese motivo.


Trabajar la autoestima, ¿eso cómo se hace?

El trabajo no siempre es tan fácil cómo nos gustaría pues la mayoría de nosotros ni siquiera alcanzamos a intuir qué puede estar fallando, cuál es el origen de esa falta de amor propio o ¡más increíble aún! Ni siquiera llegamos a ser conscientes de que a nuestra autoestima le puede pasar algo.

No obstante, sea como fuere de sencillo o de complejo, el trabajo sobre nuestra autoestima ha de ser:

  • Multidisciplinar: a mi juicio, y también según mi experiencia, el trabajo no puede limitarse a acudir a terapia o iniciar un proceso de coaching, sino que debe ser completo y a 360º. Es necesario que aprendamos a nutrir cuerpo, mente y espíritu por igual, y que además lo hagamos todos los días.
     
  • Basado en la autocomprensión y la autocompasión: es muy importante partir de una buena base de comprensión para con uno mismo y compadecernos de nosotros siempre que lo necesitemos.
     
  • Basado también en la aceptación de la identidad: aquí juega un papel muy importante el autoconocimiento y el perdón, dos conceptos de los que la mayoría de nosotros andamos un poco cojos, por cierto.
     

Cómo mejorar la autoestima beneficios pareja


La incidencia de nuestra autoestima en nuestra relación de pareja.

Nuestra autoestima, y el estado en el que se encuentra, afecta directamente a nuestra forma de relacionarnos y comunicarnos con los demás, de manera que nuestra relación de pareja puede verse muy beneficiada del trabajo que llevemos a cabo por sanar y mejorar nuestra autoestima.

Piensa que muchos de los problemas que tienen las parejas se deben a la falta de autoestima de uno de los individuos, o de ambos, y es por ello que trabajar con un profesional, hacer deporte o poner atención a nuestra espiritualidad, por ejemplo, son acciones que mejoran nuestras relaciones, incluso antes de mejorar nuestra relación con nosotros mismos.

Veamos entonces por qué tener una autoestima sana y estable, o trabajar en ello, afecta muy positivamente a nuestra relación de pareja:

  • Comprensión: la necesidad de imponer nuestra opinión, o visión sobre las diferentes situaciones, muere en el momento en que nuestra autoestima deja de depender de que tengamos razón. En ese preciso instante en que comprendemos que nuestros vacíos se llenan con nuestro amor propio y no con la validación y aceptación de los demás (incluida nuestra pareja), comenzamos a escuchar y a tomar en cuenta las necesidades de la otra persona.
     
  • Confianza: la falta de confianza proviene del temor a quedarnos solos, miedo que desaparece cuando aprendemos que somos suficiente para nosotros mismos. Cuando la falta de confianza proviene de que nuestra pareja realmente ofrece motivos para no confiar en ella, sanar nuestra autoestima quizás derive en soltar la relación y abrazar la libertad: ninguna persona con la autoestima sana «aguanta» cosas que no quiere aguantar.
     
  • Comunicación: la asertividad es una forma de comunicarnos que se basa tanto en el respeto hacia los demás, como en el respeto hacia las necesidades propias. Esto supone que nuestra forma de comportarnos y de relacionarnos con nuestra pareja no será agresiva, ni sumisa, sino respetuosa, paciente y bondadosa.
     
  • Amor: no podemos dar lo que no tenemos, de manera que una persona que no ha trabajado su amor propio, difícilmente puede ofrecer un amor sincero, libre de dependencia u otras necesidades ocultas. Amarte te ayudará también a experimentar el amor que vives en tu relación de pareja de una forma más significativa e intensa.
     

Piénsalo…

Si te encuentras un poco baja de ánimos, no confías en tus capacidades, siempre encuentras la excusa para no aceptar un halago y, en general, intuyes que puedes tener la autoestima dañada, no esperes a que esto se convierta en un problema difícil de tratar. Toma las riendas de tu vida, mira dentro de ti y descubre qué puedes hacer para volver a quererte, ¡o para empezar a quererte!

¡Y además! Si tu relación de pareja está atravesando una crisis, ¡no tengas miedo! Analízate y comprueba qué puedes hacer por ti y por tu relación, a veces todo se resume en amarse a uno mismo y dejar que las cosas fluyan por si solas.