“¡No me da la vida!” Esta frase se ha convertido en un mantra hoy en día. Aunque el sentimiento de fondo es “No tengo tiempo para lo verdaderamente importante para mi”. Las urgencias, los compromisos a los que parece que no nos podemos negar, el hábito adquirido de actividades compulsivas que no nos aportan, van llenando nuestras horas, nuestros días y, sin darnos cuenta, la vida pasa…

Un anuncio publicitario se ha hecho viral estos días. Es un vídeo maravilloso que nos ayuda a tomar consciencia de hasta qué punto dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a cosas banales, mientras que parece que no tenemos tiempo para dedicar a las personas que amamos y con las que nos sentimos profundamente bien.

¿Cómo hemos llegado a este punto, no sólo a nivel personal sino colectivo? Aunque puede ser interesante un estudio profundo de las causas, también nos quitaría nuestro valioso tiempo y no resolvería la situación. Aquí estamos, ahora.

Lo maravilloso que tiene la vida es que, a cada momento, tienes la opción de volver a elegir, volver a decidir. Nunca es tarde, siempre es buen momento, porque el único momento que realmente es, es ahora.

Ver un vídeo potente que te aporte consciencia de la situación es estupendo. Aparte del buen rato que pases visualizándolo, puede suponer un punto de reflexión. Pero si estás decido a que sea un punto de inflexión, que cambie verdaderamente tu vida, no se puede quedar en un “chute emocional” de unos minutos que pase al olvido. Aprovecha este impulso y haz algo realmente, ahora.

Pero, ¿por dónde empezar? ¿cómo coger las riendas de nuestro tiempo y, por tanto, de nuestra vida?

1º ¡Medita!

Una rutina de unos minutos diarios de meditación es esencial para conocerte, descubrir tu propósito, acceder a la calma y la claridad mental, y la mejor manera de entrenar tu mente para salir del piloto automático y aprovechar tu tiempo al máximo. A través de la meditación aprendes el arte de vivir en la quietud y las infinitas posibilidades que te ofrece el momento presente

2º ¡Prioriza!

A través de la meditación aprendes a estar donde has decidido estar. Después, te asombrará ver que el tiempo de que dispones es más que suficiente, sólo estableciendo claramente tus prioridades.

Te propongo lo siguiente:

Haz una lista de las actividades que realices habitualmente, junto con todas aquellas que te gustaría realizar, y asígnales una puntuación del 1 al 4 en función de la urgencia y de la importancia que tenga esa actividad para ti. En función de esta puntuación, coloca cada una de las actividades en uno de los cuatro cuadrantes.

1. Actividades urgentes e importantes: ¡Hazlo!

En este cuadrante puedes ubicar actividades como resolución de crisis, revisión de la agenda, y cualquier otra cosa que consideres urgente e importante para ti. Ponlas en tu prioridad del día, y no pases a lo siguiente hasta asegurarte de haberlas completado.

2. Actividades importantes, que no son urgentes: ¡Agéndalas!

Estas actividades son fundamentales, ya que tienen que ver con tu visión y tu propósito en la vida. También suelen tener que ver con el tiempo que queremos dedicar a relacionarnos con otras personas. Como no son urgentes, siempre las vamos postergando y, sin embargo, son las que nos permiten marcar el rumbo y dirigir nuestra vida. Es imprescindible dedicarles tiempo así que, ¡agéndalas ahora!. Y el día en que aparezcan en la agenda, se habrán convertido inmediatamente en una de las anteriores: ¡Hazlo!

3. Actividades no importantes y no urgentes: ¡A la papelera!

Al elaborar tu lista, tal vez hayas comprobado la cantidad de actividades que realizas que no son importantes para ti y que tampoco son urgentes. ¿Por qué perder el tiempo con ellas? Ahora las tienes localizadas y puedes elegir quitártelas de encima. Este tiempo que has decidido no perder en actividades que pueden ser: correo publicitario,  chismorreos, llamadas de teléfono innecesarias, y un largo etcétera, te va a permitir precisamente dedicarlo a las dos anteriores, a lo que realmente es importante para ti.

4. Actividades no importantes y urgentes: ¡Delégalas!

Hay actividades que no consideras de importancia pero son urgentes y alguien ha de hacerlas. Son actividades perfectas para plantearte delegar, siempre que sea posible. Por ejemplo, actividades que no te gustan o te hacen perder energía, que te aportan poca rentabilidad, que otros pueden hacer mejor que tú, … Es importante aprender a delegar, o lo que es lo mismo, a permitirnos recibir.

Si quieres ganar tiempo para lo que realmente es importante para ti, establece una rutina de meditación y empieza a coger las riendas de tu vida a través de este sencillo ejercicio. ¡Hazlo! y comprueba que no es una cuestión de falta de tiempo, sino de aprovechar la maravillosa oportunidad que nos da la vida para poder elegir.

 

Úrsula Calvo es presidenta de la Asociación Española de Instructores de Meditación y Mindfulness (AEIMED), y fundadora de Úrsula Calvo Center, donde diseña e imparte programas de Business & Balance y Life & Balance para el éxito y el equilibrio profesional y personal.