A mucha gente le chocará que, como experto en productividad, a diario me plantee la cuestión de cómo ser feliz cada minuto de la vida y no de forma puntual que es lo que le ocurre a la mayoría de las personas.

Y es porque este fin último, este sueño, este deseo ardiente de disfrute de cada momento de la existencia es el que se convierte en el motor de cualquier cambio personal o profesional que se quiera realizar.

La búsqueda del equilibrio como forma de vida y de bienestar es uno de los pilares básicos de la productividad.

Si quieres saber cómo ser feliz cada minuto de tu vida lo primero que debes comprender es que la felicidad es un estado anímico que puede variar en fracciones de segundo o de un día para otro y que, si es constante en el tiempo, seremos felices, pero si tiene altibajos los cambios emocionales nos producirán frustración.

Para encontrar el equilibrio debemos preguntarnos: ¿Qué es lo que provoca esos altibajos? ¿Qué hace que ese estado anímico se encuentre bajo o arriba en la situación perfecta? Lo primero que tenemos que hacer es identificar qué cosas hay en nuestra vida que nos restan salud y nos genera estrés, y elaborar un listado en el que día a día incluyamos qué es lo que nos desgasta o causa mal humor, nos aleja de nuestra familia cada día o en qué momento sentimos frustración o malestar físico. Anotar de manera precisa todo lo que hacemos y nos influye o potencia ese malestar, las horas que dedicamos a descansar, a comer, a trabajar, al ocio, etc. nos ayudará a conocer en qué fallamos y modificar nuestros malos hábitos.

Por otro lado, tenemos que identificar aquello que nos regenera. Es decir, todo aquello que hacemos o deberíamos hacer para que nuestro cuerpo y mente se recupere y se encuentre en estado óptimo. Por ejemplo, los deportistas buscan restablecerse tras haber realizado un gran esfuerzo hidratándose, estirando, con masajes, o descansando de una manera natural para conseguir recuperarse, así debemos hacerlo nosotros para encontrar el equilibrio.

La idea es eliminar lo que nos desgasta como personas y reduce nuestro bienestar y saber aplicar lo que, por otro lado, nos regenera y hace que sintamos total plenitud en nuestro interior. Tenemos que ser conscientes de que es necesario encontrar regeneradores. ¿Y estos en qué consisten? Un abrazo, el sol, escuchar una canción que nos gusta, un zumo de naranja o un halago pueden hacernos sentir renovados. Son muchos los detalles que tenemos que tratar de reconocer en el día a día como regeneradores, pero casualmente siempre los dejamos para el fin de semana o ese momento en el que nos sentimos más liberados de trabajo y presión. Tenemos que cambiar ese hábito si queremos sentirnos bien con nosotros mismos e introducir más a menudo aquellos elementos que provocan un sentimiento de confort en nuestro interior.

La clave para ser feliz cada minuto de tu día reside en buscar ese equilibrio y provocar esos regeneradores e introducirlos en tu rutina diaria. Tenemos que buscar aquellos que se mantengan en el tiempo. Cuando una persona tiene un día duro en el trabajo, hay veces en las que el cuerpo le “pide” comida, “darse un atracón”, buscando regeneradores puntuales y rápidos que tras veinticuatro horas pasan a ser destructores porque producen cansancio.

El ser humano, a lo largo de su vida, tiende a buscar regeneradores puntuales que no son siempre adecuados como pueden ser el alcohol o las drogas. En este caso son regeneradores que restan y no suman salud. Hay que buscar los que sumen y se prolonguen en el tiempo y no sean temporales que acaben desapareciendo. Hay que buscar regeneradores a largo plazo. Si queremos ser felices cada minuto de nuestra vida tenemos que buscar ese equilibro entre aquello que nos quita salud y lo que nos regenera, y de esta categoría tiene que haber cada vez más en nuestro día a día y siempre regeneradores a largo plazo. Los puntuales enganchan y acaban siendo repetitivos. Por este motivo, en ocasiones nos refugiamos detrás de excusas como “me cuesta dejar el cigarro de después de comer” o “me cuesta adelgazar”. El problema que tenemos es que no somos personas felices y estables y tenemos que darle la vuelta a la situación cambiando el tipo de regenerador para que realmente las personas tengamos un estado anímico constante y no necesitemos esos regeneradores puntuales para ser felices.

Esa es la clave para ser feliz y tener una vida equilibrada. Incluir en el día a día solo lo que te beneficie a largo plazo y de manera constante, eliminando los elementos nocivos que puedan interrumpir tu camino hacia la felicidad y alejando lo que te dañe y haga sufrir.

Recuerda la frase que abandero todos los días: “Todo aquello que me quita salud, tengo que quitarlo de mi vida”

 

Aritz Urresti, CEO de goalboxes, experto en Productividad, conferenciante y autor del libro Las Cajitas del Éxito.