Cuando nos enfrentamos a una situación de vida complicado, a momentos difíciles, podemos vernos inmersas en un bloqueo mental, emocional, e incluso existencial. Y todas pasamos por ello a lo largo de nuestra vida.

En esos momentos complicados, puede venir bien recordar una frase que mi padre me decía siempre cuando era niña: “Nunca pasa nada”. Por muy difícil que parezca la situación en este momento, no la verás del mismo modo pasado cierto tiempo, por lo que puedes empezar por preguntarte: "¿Me acordaré de esta situación dentro de un año, de cinco años…?" Casi con seguridad, en la mayoría de las ocasiones no lo recordarás, por lo que no es tan grave como parece ser.

No obstante, ahora es lo que tienes delante, y viene bien tener un recurso para desbloquearte y empezar a ver las cosas de otra manera más útil, positiva y realista, y poder entrar en un estado de equilibrio que te permita tomar las mejores decisiones.

Te voy a proponer una herramienta poderosa, que podrás utilizar siempre que quieras, y que puede darte resultados asombrosos. La razón es que te vas a permitir ver la situación desde una perspectiva diferente, tomando consciencia de ella pero sin identificarte con los hechos como si formaran parte inevitable de tu vida o de lo que eres realmente. Porque eso es lo que está bloqueando.

Imagina que es una persona querida por ti la que está pasando por esa situación. Puede ser una gran amiga, tu hija, un viejo mentor… Y escríbele una carta. No es necesario que la envíes, sólo escríbela. ¿Qué le dirías a esa persona querida si estuviera pasando por una situación similar?

A la hora de escribir, puedes tener en cuenta estas sugerencias:

  • Escribe en segunda persona, refiriéndote en todo momento a él/ella. P.e. “Querido amigo, sé por lo que estás pasando...”

  • No lo juzgues ni critiques en ningún momento.

  • Empieza la carta haciéndole ver, de la manera que salga de tu corazón, que entiendes su sufrimiento, que es una situación difícil. El sufrimiento no es necesario y se puede trascender, pero lo que es un hecho es que existe, y es importante que “ella o él” tome consciencia de que está sufriendo, porque eso es lo que sucede cada vez que las cosas no son como nos gustaría y negamos o nos resistimos a la realidad. Muchas personas se pasan la vida sufriendo porque no se permiten reconocer el sufrimiento en sí mismas. El sufrimiento también se llama “estrés” ;)

  • A continuación, y siempre con las palabras maravillosas que seguro saldrán de tu corazón, hazle ver que lo que está sintiendo forma parte de la naturaleza humana que todos compartimos. No existe persona en el mundo que no haya pasado, esté pasando o vaya a pasar por lo mismo que ella está pasando. Ser humano es una experiencia que hemos tenido la oportunidad de vivir, una posibilidad entre millones, pero a veces no es fácil, y no lo es para nadie porque somos por naturaleza vulnerables. Tenemos “imperfecciones”, no contamos con una bola de cristal para tomar decisiones y acertar siempre, no podemos controlar las situaciones ni las personas con las que nos relacionamos, y sólo podemos actuar de la mejor forma que sabemos. Y en esto estamos todos en el mismo barco.

  • Continúa ofreciéndole ánimo y apoyo, expresándole tu deseo de ayudarle a superar esta etapa. Tú sabes que puede superarlo, ¡házselo saber!. Permítete hacerle ver, desde el amor que sientes hacia ella/él, formas posibles de salir de la situación, ¿qué le aconsejarías?, ¿qué le dirías a esa persona que amas?

  • Puedes terminar la carta haciéndole notar que este es el mejor momento para darse todo el cariño y amor del mundo. Puedes mandarle un gran abrazo virtual a la vez que lo sientes, pero anímalo a que se de un buen abrazo a si mism@.

Posiblemente te sorprenda leer la carta cuando hayas terminado, y casi con seguridad te habrás desbloqueado, te sentirás mejor, y con una idea clara sobre cómo proceder. Esta es la magia de la compasión.

En adelante, puedes sustituir esta carta por una sencilla meditación mindfulness de autocompasión, que compartiré contigo en mi próximo artículo

Somos capaces de mostrar compasión por nuestros seres queridos, comprenderlos, darles grandes consejos y amarlos incondicionalmente para ayudarles a salir airosos de cualquier situación, pero se nos olvida que nosotros mismos somos la persona más importante que tenemos en la vida. Incluso pensando en los que nos rodean, porque no puedes dar si no tienes.

Comparto contigo mi humanidad y mi profunda intención de ser cada día más felices, más compasivos, más conscientes. Namasté.

 

Úrsula Calvo es presidenta de la Asociación Española de Instructores de Meditación y Mindfulness (AEIMED), y fundadora de Úrsula Calvo Center, donde diseña e imparte programas de Business & Balance y Life & Balance para el éxito y el equilibrio profesional y personal. Es, además, creadora del método Yo Ahora® y meditaciones guiadas para el autoconocimiento, la paz y el equilibrio interior. A través de sus conferencias y colaboraciones en algunos de los medios más prestigiosos, inspira a miles de personas para descubrir su inmenso potencial y vivir una vida más consciente y evolucionada.