En asuntos de amor, dejar la ingenuidad –que no la ilusión– a un lado, es un buen recurso para vivir una relación larga y satisfactoria. Así, es una baza a favor deshacerse del ya obsoleto «juntos para siempre», tan ilusorio en los tiempos de Tinder, y aceptar que el amor nunca queda exento de imprevistos e infortunios. No obstante, hay diversos puntos en común que comparten las parejas felices y duraderas.

Un buen diálogo. Uno de los factores elementales para cuidar una relación es avivar la conversación, estar disponible para hablar con la pareja, escucharla y que ambas partes presten atención a los deseos del otro. Compartir los malos momentos y pedir ayuda también fortalece las relaciones, pero hay que evitar instalarse en un discurso negativo y quejoso, así como esperar que el otro arregle los problemas propios.

Palabras afectuosas. Cuando una pareja va cumpliendo años, puede que el tiempo empuje a dejar de resaltar las virtudes, destacar demasiado los defectos y subestimar acciones que, por pequeñas que sean, tienen un valor que es necesario agradecer. Fórmulas como «gracias por todo» o «¿cómo te ha ido el día?» son palabras que gratifican y gusta escuchar.

Autoestima e independencia. Saber estar a gusto en los momentos de soledad y reconocer los propios logros y capacidades siempre será un factor de éxito en cualquier relación personal. Para algunos, tener una autoestima inquebrantable puede ser un recorrido que dure de por vida, pero hay que aceptar que la plenitud nunca llegará tan solo mediante el reconocimiento ajeno, sino que aflorará a partir de la aceptación propia.

Pasión reinventada. Por muy larga que sea una relación, siempre queda camino por explorar en el terreno de la sexualidad, tanto como se dé alas a la imaginación. Hay que derribar el miedo y la vergüenza de compartir las fantasías. Acariciarse, notar el contacto cuerpo a cuerpo y dejarse llevar por el placer de activar todos los sentidos fortalece, sin duda, a cualquier pareja. Sentirse cómodo con el propio cuerpo o retomar actividades perdidas son también algunas vías para reactivar la pasión.

Tiempo de calidad. No se trata de tener en común con la pareja el máximo de hobbies e inquietudes, sino de disfrutar del tiempo de ocio en compañía del otro con experiencias y actividades que os satisfagan a los dos. Aunque los picos de trabajo, el cuidado de la familia o las exigencias domésticas copen gran parte del día a día, hay que dedicarse momentos para una salida a la montaña, una cena o de un simple –pero no por eso menos apetecible– plan casero, como disfrutar de una buena serie o película.