Para la gran mayoría de nosotros volver a la rutina tiene ventajas e inconvenientes que superamos con el paso de los días, sin caer en la tristeza.  

Para las personas pesimistas la rutina es como volver a todo lo conocido a sabiendas que no va haber ninguna sorpresa o novedad que haga las cosas diferentes. Esta actitud es la de «espero que pase algo» pero que tiene que venir sola desde el exterior, porque ellas no van a hacer nada para que suceda. A menudo hacen un trabajo nutricio, pero con el que no se sienten realizadas ni laboral ni personalmente.

Sin embargo, las personas optimistas, saben que la rutina es una lata, pero se procuran ideas e ilusiones a lo largo del año, que, aunque conlleven esfuerzos, darán el picante necesario para dinamizar los meses. Estas personas son catalizadoras del cambio real, el que viene de dentro hacia afuera.

 

Centrarse en el diálogo interior positivo

El optimismo es a menudo una forma de pensar codiciada por muchos.
Para aquellos menos inclinados a ser optimistas ¿hay un camino para encontrar una perspectiva más simpática de vivir?

La investigación demuestra que practicar una actitud más positiva puede ayudar a las personas a aprender a ser optimistas. Es decir, que, a través de la persistencia y la motivación, las personas pueden ser capaces de moldear su perspectiva y vivir en una dirección más positiva.

Las personas optimistas suelen encarar los problemas más directamente y son menos propensas a darse por vencidas. Es más, ante cualquier problema, saben adaptarse y encontrar soluciones.

Si pensamos en la rutina como en algo positivo, podemos encontrar las ventajas de tener lo que tenemos gracias a ella. Aunque las vacaciones son estupendas porque hay tiempo y dinero extra y nos da una idea de cómo nos encantaría vivir, al final, todo el mundo se aburre de su rutina, ya sea con más dinero o menos, o más pesada o ligera. ¿Y eso porqué sucede? Porque cómo vivimos las cosas depende de cómo somos. Por eso vamos a repasar algunas ideas para enfocarnos en vivir de una forma más ligera y alegre.

 

Retomar la rutina

 

Tips para ver la rutina de una forma optimista

  • Reescribe tu propio diálogo interno y automotívate. Al aprender a reflexionar sobre las cosas de manera más positiva, desarrollamos nuevos patrones para responder a los desafíos. Los refuerzos simples sobre mantener las cosas en perspectiva y darle un giro más positivo en la interpretación de su propio comportamiento pueden ayudar a replantear tu visión de las cosas. Puedes poner post it por toda la casa con frases que hayas escrito de las cosas que te gustan de tu vida o simplemente que te gustaría hacer que pasara. Porque según el doctor Wingert psicólogo clínico «Incluso si no estamos acostumbrados a decir cosas positivas, afirmándonos a nosotros mismos, con el tiempo, el cerebro se entrena para pensar de esta manera».

 

  • Cambia la perspectiva de las cosas. Prohíbete durante una semana decir la palabra no. Tendrás que sustituirla por el verbo que la acompañaba, es decir si ibas a decir «no me gusta mi trabajo» tendrás que quitarle el «No» y decir «Me gusta mi trabajo». hacen falta 30 días para convertir un deseo en un hábito, pero seguro que lo conseguirás.

 

  • Escribe listas con tus deseos para el nuevo año. No te dejes nada, si quieres ser Superman tendrás que empezar por apuntarte al gimnasio, así que no hay deseo ridículo o poco importante. La investigación apunta a cómo los optimistas pasan más tiempo y energía centrada en sus objetivos, haciéndolos más propensos a alcanzarlos. Al definir sus deseos y trazar un curso de acción, dan pasos positivos hacia sus metas en lugar de pensar en cómo las cosas podrían desmoronarse o ir mal.

 

  • Aprende algo nuevo este año. Aunque no te haga falta para el trabajo, sabes que puedes aprender cosas sólo para disfrutar. Puedes aprender un idioma nuevo, a cocinar vegetariano o macrobiótica, a cultivar plantas aromáticas, a ir de oyente a tu carrera soñada en la universidad. Acercarse a los deseos íntimos de uno mismo nos acerca a la esperanza. Visualiza alcanzar tu meta, anticipar el éxito, y podrás encontrarte más cerca de lograrlo.

 

  • Renueva tu entorno. En casa cambia las cosas de sitio, renueva algún mueble sencillo con libros y plantas, tira la ropa que no te pones y cómprate prendas nuevas, renueva las telas de los sofás, pon plantas en tu oficina, cambia el camino por el que vas al trabajo, cuelga fotos de personas felices en tu nevera. Todo ello te acerca al pensamiento que ya estás teniendo más positivo y lo reforzará al verlo cada día reflejado en tus espacios vitales.

 

  • Cuídate mejor. a veces no podemos ser optimistas si nos duele todo, o estamos más cansados de lo habitual. Busca un buen equipo multidisciplinar para asegurarte que tu salud y tu estado de ánimo acompañan a tu revolución optimista. Un buen endocrino, un quiropráctico para conectar tu sistema nervioso y un psicólogo o coach te serán de muchísima ayuda en mantener tu sistema endocrino, nervioso, inmunitario, físico y mental en su máximo potencial.

 

  • Si te fuiste de vacaciones con un montón de problemas que resolver y ahora te toca afrontarlos, pero sigues sin encontrar la solución busca ayuda de un buen coach vital que te ayude a ordenar tus prioridades y a ver las soluciones creativas. No sirve de nada darles vuelta a los problemas porque eso no los soluciona. Lo mejor es ocuparse de resolverlos en vez de preocuparse por ellos.

 

Si las estadísticas a cerca del optimismo nos dicen que estando felices vivimos más, tenemos mejor salud, generamos más ingresos y nos sentimos esperanzados y alegres ¿quién no querría apuntarse a esa revolución?

Aparte de los beneficios de salud física y mental y las mejores oportunidades de éxito y felicidad, muchas personas practican el optimismo por una razón más simple: simplemente se siente mejor. Y a ti ¿te gustaría sentirte así? ¡Empieza desde hoy con estos pequeños consejos!