"Que el alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento", decía Hipócrates. Al hilo de esta frase milenaria, cada vez parece más evidente que los alimentos que consumimos pueden influir positivamente en nuestra salud y estado de ánimo, incluso ayudando a prevenir muchas enfermedades. Pero, para obtener los beneficios y las propiedades de cada plato, es imprescindible y necesario ser consciente de lo que comemos.

Por un lado, algunos alimentos aportan una gran cantidad de vitaminas y nutrientes capaces de mejorar nuestra salud y de contribuir a la curación de muchas dolencias. Es el caso de los frutos secos como los cacahuetes o las almendras, que ayudan a reducir la respuesta alérgica gracias a su alto contenido en vitamina E. Además, las almendras tienen otras cualidades nutritivas: ayudan a bajar el colesterol y son una fuente inmejorable de calcio.

Por su parte, las verduras de hojas verdes aumentan la producción de células linfoides, encargadas del buen funcionamiento del sistema digestivo. La zanahoria es rica en antioxidantes, protege, broncea la piel y previene los resfriados. Cabe mencionar que mantener una dieta saludable y practicar ejercicio regularmente ayuda a evitar estados de ánimo como la apatía, la irritabilidad, la melancolía, el nerviosismo y la ansiedad.