Los escandinavos son los reyes de la vida sencilla y práctica. Muebles simples, ropa funcional, gastronomía saludable y sin demasiada elaboración (son los reyes del sándwich vegetal con pan de centeno aun estando a varios grados bajo cero). No es de extrañar que hayan sido ellos, en concreto, los suecos, los creadores del último concepto de vida simple: el lagom. No tiene una definición exacta pero viene a ser algo así como la medida justa en todo lo que rodea al ser humano, ni mucho, ni poco. Moderación, equilibrio y cero despilfarro vienen a unirse al ya famoso hygge de los daneses, la otra filosofía escandinava que pone en valor lo acogedor y cómodo. Poner en marcha estos conceptos nos facilitará mucho la vida. Solo hay que incorporar algunos objetos o actitudes.

 

1. Programador doméstico

¿Odias llegar a casa en invierno y encontrarla helada? ¿Es un horno en verano? Instala un dispositivo que te permita teleaccionar el aire acondicionado, la calefacción o el riego del jardín desde tu móvil. ¿Sueles quedarte dormida en el sofá viendo la tele? Programa las luces para que se apaguen pasado un rato. Y usa el temporizador de la televisión para que se apague sola. Valora instalar reguladores de la intensidad de la luz para crear una atmósfera más tranquila. Tu factura eléctrica lo notará. Y el planeta te lo agradece.

 

2. En formato individual

¿Te pasa que descongelas ese guiso de pollo y al final tiras la mitad porque era demasiado? Aunque vivas en familia no está de más guardar los alimentos en tarteras pequeñas, sobre todo si vas a congelar. De esta forma, al descongelar solo estarás preparando para el consumo tu ración, preservando el resto. Puedes incluso hacerlo en bolsas zip. Parecerá comida para astronautas, pero se optimiza mucho el espacio. Importante: busca recipientes fáciles de apilar y etiqueta todo lo que metas en el congelador para que ese reino bajo cero no sea un gélido caos.

 

3. Ahorra agua

¿Es necesario que el grifo del fregadero sea un torrente? Pon un economizador. Es fácil de instalar y, señalan desde Greenpeace, «ahorra hasta un 50% de agua sin que lo notes». De paso, revisa los grifos. ¿Hay uno que gotea? ¿La cisterna pierde siempre un hilillo de agua? Llama al fontanero para repararlo. De nuevo, la factura del agua y el planeta te darán las gracias.

 

4. Recicla

La segunda ley de la termodinámica insiste en que los recursos no son ilimitados. Reciclar ayuda a estirar su vida útil sin devastar aún más el planeta. Hazte con un cubo para segregar la basura ordinaria de los plásticos. Y una vez a la semana acércate al contenedor de papeles y vidrios para dejar allí estos desperdicios reutilizables. El siguiente paso será acostumbrarse a llevar a su contenedor pertinente la ropa y toallas que no usas, el aceite usado, los electrodomésticos y, fundamental, las pilas usadas.
 

Ideas hygge

 

5. Libros de papel

¿Te has acostumbrado ya al libro electrónico? Es fabuloso para viajar, porque pesa menos que llevar dos o tres libros. También para llevar en el bolso. Pero si te gusta leer antes de dormir olvídalo. La luz azul de la pantalla le transmite a tu cerebro la orden de mantenerse vigilante y te será más difícil coger el sueño. Si buscas leer para relajar o como puerta a echarte una siesta recupera el placer del libro o las revistas de papel.

 

6. Manta de sofá

Pocas cosas tan placenteras como acurrucarse en el sofá tras un duro día de trabajo, hacerse un ovillo bajo la manta y ponerse a leer, ver la tele o escuchar tu música favorita. Hazte con una manta buena, que abrigue y sea lo suficientemente larga para taparte hasta los pies. Búscala bonita para poder dejarla sobre el brazo del sofá integrada en la decoración cuando no se use.

 

7. Ropa de casa

Hay algo en lo que los daneses coinciden con Marie Kondo: en casa hay que estar con lo esencial y cómodas. No rotundo a vestirte con esa ropa de calle que ya se te ha quedado vieja. ¿No querrás estar en casa andrajosa e incómoda, verdad? Hazte con ropa holgada, confortable y de fibras naturales. No hace falta que sean pijamas. Bajo el paraguas del ‘homewear’ muchas marcas ya tienen líneas de ropa a medio camino entre el yoga y la indumentaria de dormir. Imprescindible: ponte las zapatillas para estar en casa nada más traspasar el felpudo de entrada. Relajarás los pies y no introducirás suciedad del exterior.

 

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8. Velas

Crea una atmósfera cálida en tu hogar poniendo velas y candiles en lugares estratégicos. La luz tintineante y el suave crepitar de la llama ayudan a desconectar y favorecen la relajación. Que teniendo en cuenta lo aceleradas que vamos por la vida es casi un regalo de los cielos. Si además las pones perfumadas crearás una atmósfera personal aún más agradable.

 

9. Muebles minimalistas

El diseño de autor es precioso para las revistas de decoración pero tal vez una estantería en forma de espiral junto a un diván estampado en terciopelo morado no sea la mejor forma para descansar la vista. Tampoco para optimizar el espacio, que en la vida real suele escasear bastante más que en las revistas. Puestas a elegir, busca librerías modulares con baldas regulables para adaptarse al tamaño de tus libros, cabeceros simples o espejos sin un marco rococó. Y no acumules cachivaches inútiles (ahí hay que darle la razón a la señorita Kondo). Cuanto menos perturbe la visión, más descansarás en casa. Piensa en el decorado de The Big Bang Theory. ¿Te relajarías en ese salón tan lleno de trastos?

 

10. Más madera

Ni metacrilato, ni plástico. Tampoco muebles pintados en colores estridentes estilo años 90. Rodéate de muebles de madera y tejidos naturales. Añaden sensación de calor de hogar a tu casa. ¿Están algo deteriorados? Atrévete a repararlos, incluso a pintarlos con técnicas vintage. Sentirás que tu casa es aún más tuya y te hará sentirte más a gusto en ella.