10 cosas que te impiden adelgazar o, incluso, te hacen engordar sin darte cuenta

Comer sano, hacer deporte, ser constantes… todo eso ayuda a no engordar y a mantener la operación bikini (casi) todo el año, es cierto, pero… ¿te has planteado alguna vez que hay cosas que haces y con las que engordas sin darte cuenta? ¡Prepárate porque hay más de las que piensas!

Hacer la compra con hambre

Error número 1: ir al supermercado, a la tienda de comidas preparadas, o a la mismísima panadería a comprar el pan teniendo hambre es una trampa tendida a ti misma en la que caerás segurísimo. ¿O eres capaz de rendirte ante ese plato de macarrones con queso, a esas galletas que tanto te gustan, o a comerte media barra de pan antes de llegar a casa? No te decimos que sea malo comprar esos alimentos, pero, ¿estaban en tu lista de la compra? Consejo: antes de ir a hacer la compra, planifica tus comidas semanales y haz una lista de únicamente las cosas que necesitas, cómete una manzana o un tentempié y sal a comprar tranquila.

No caminar todos los días

Lo hemos dicho en otras ocasiones, caminar es sano para la mente y para el cuerpo, y hay pequeños tramos que realizamos a diario en transporte público, moto o coche y en realidad, ¿por qué no hacerlos andando? A veces solo es cuestión de salir 15 minutos antes de casa.

Dejar pasar muchas horas entre comida y comida

Querer esperar a la hora de comer para saciar nuestro apetito no siempre es bueno. Siempre se aconseja tomar un tentempié (una manzana, un bocadillo mini, un yogur…) entre comida y comida ya que sino, llegarás a la mesa y devorarás el primero, segundo, tercero ¡y hasta cuarto plato! Es mejor mantener el metabolismo activo a base de ingestas poco abundantes pero más frecuentes, que al revés.

No hacer la lista de la compra

Lo hemos dicho en el segundo punto de este artículo, pero ahora te lo explicamos más detalladamente: no hacer la lista de la compra es un error porque está comprobado que todos picamos en algún punto del supermercado que no teníamos previsto o ni siquiera necesitamos. Sobre todo en la caja, en la sección de cereales y galletas… Comprarás más, comprarás productos que no necesitas en tus recetas y que, por lo tanto, son extras fuera de menú que no necesitas. Cíñete a la lista y verás que tu compra será (al menos un poco) más sana y económica.

Comer cosas que piensas que son sanas... y no lo son

¿Llega la hora de la pausa en el trabajo y eres capaz de comerte 10 tortitas de arroz seguidas y un zumo envasado? Ojo, ya te explicamos en otro artículo que hay alimentos que parecen saludables y en realidad, ¡no lo son tanto! Adelgazar -o no engordar- no consiste en comer ensaladas y pan integral, sino en una dieta equilibrada, sana y deporte.

¡Dormir poco!

Dormir menos de lo que necesitamos afecta directamente a nuestro metabolismo. Y más allá de los datos científicos que revelan que la falta de sueño afecta a las hormonas responsables de regular el azúcar en la sangre, el apetito y el almacenamiento de grasa, dormir poco es también sinónimo de mal humor, estrés, falta de motivación… Por lo que si quieres hacer deporte y llevar una vida constante, acuéstate a una hora razonable y, si es posible, medita unos minutos antes de acostarte.

Comer rápido (y no masticar bien)

Además de los problemas digestivos y los gases que puedas provocarte si comes rápido, comer lento y masticar bien te ayudará a no engordar porque todo lo que no mastiques bien será más difícil de digerir y así evitarás estreñimiento y problemas de digestión. A todo esto hay que añadir que el cerebro no asimila de forma directa que el apetito está saciado (tarda unos 15-20 minutos), por lo que si comes rápido seguramente comerás más de lo que necesitas.

No beber suficiente agua

¡Agua bendita! Lo decimos en la mayoría de nuestros artículos sobre deportes y bienestar, beber suficiente agua es vital para un buen funcionamiento de tu sistema y para mantenerte hidratada. Hay muchas razones por las que beber suficiente agua al día te ayudará a no engordar: El agua que bebas liberará tus toxinas, la hidratación correcta ayudará a un buen funcionamiento del metabolismo, sacia el apetito y por lo tanto, reduce el consumo de calorías diarias que tomas.

Cenar tarde, o justo antes de acostarte

Lo ideal en este caso es cenar ligero y, al ser posible, mínimo dos horas antes de dormir (es decir, ¡cenar pronto!). Evita cenas abundantes con productos hipercalóricos, dulces o con cafeína y así dormirás mejor. En realidad se trata más del qué comes y no tanto de cuánto tardas en acostarte. Por ejemplo, en España se tiene costumbre de comer mucho pan, embutido y queso por la noche, y todos estos productos pueden producir pesadez y dolor intestinal si nos colocamos en posición horizontal poco después.