La piel de niños y niñas es mucho más fina, sensible y frágil que la de los adultos. Al ser más delgada, acostumbra a perder calor rápidamente y es más susceptible a contraer infecciones. Como el sistema inmune también es débil, pueden aparecer enfermedades cutáneas como inflamaciones y dermatitis debidas a una cosmética demasiado agresiva. Aunque su piel se recupera fácilmente de las lesiones, es importante utilizar cosméticos específicamente elaborados para ellos.

Estos cosméticos pueden usarse hasta los diez años, ya que hasta esa edad la piel todavía está inmadura. Es importante hidratarla a diario con jabones y cremas con pH 5.5, que no contengan parabenes, perfumes ni colorantes. También se desaconseja el uso de polvos de talco y cremas con avena, que resecan la piel. Por el contrario, las lociones con aceite de jojoba o caléndula favorecen la hidratación.

En verano, es importante que el protector solar sea específico para niños, ya que las lociones para adultos puede producir alergias e irritaciones. La cosmética infantil no acaba sólo en el cuidado de la piel, ya que la higiene bucal también es muy importante. Por eso, es recomendable controlar la concentración de flúor del dentífrico y apostar siempre por productos con indicación de edad.