Cuando televisiones, radios, diarios y revistas se hicieron eco del estudio de la Organización Muncial de la Salud, nos echamos las manos a la cabeza ¡el consumo de carne roja aumenta el riesgo de cáncer! Pero, ¿hasta qué punto esto es real? Para no dejarnos llevar por la desinformación y el pánico hemos hablado con los mejores expertos para despejar la duda que se nos genera: cuánta carne hay que comer a la semana.

"La recomendación es comer entre 3 y 4 raciones de carne a la semana, preferentemente carnes blancas, como las del pollo, pavo o conejo, ya que son bajas en grasa", indica Manuel Moñino, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición CIBEROBN y presidente del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Baleares. "Por lo que se refiere a las carnes rojas, si bien no hay una recomendación clara, prosigue Moñino, se apunta a que el consumo debería de ser quincenal, es decir, unas dos veces al mes", pese a que, a la hora de la verdad, los españoles consumimos carne roja hasta cuatro veces por semana (420 gramos de promedio). En total, sumada la carne de ternera, cerdo, pollo, cordero, pavo, cabrito y conejo, cada español come, por término medio, 163 gramos de carne al día, es decir, 1.141 gramos a la semana y 59,3 kilos al año, cuando lo recomendable para mantener a las enfermedades a raya sería consumir unos 60 gramos de carne al día o, lo que es lo mismo, 400 gramos a la semana y 20,8 kilos al año. Así pues, "estamos comiendo el doble de carne de la que en realidad necesitamos. Si nos fijamos, los platos tradicionales de nuestras madres y abuelas tenían cantidades testimoniales de carne, más para dar sabor que para otra cosa, así el tocino, el chorizo o el hueso de jamón dejaban su toque en los caldos y guisos pero no eran la parte protagonista de ninguna de sus comidas.

"Ahora, por el contrario, parece casi obligatorio comer carne o embutido varias veces al día, cuando ello no guarda relación con la antigua dieta mediterránea que alaban los expertos de todo el mundo", recuerda Javier Aranceta, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria y profesor asociado de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra. El aumento del consumo de carne y embutidos se debe a múltiples razones, unas más claras que otras como es el acceso más rápido y sencillo a este tipo de alimentos a golpe de bandeja en el supermercado.

Por su parte, la nutricionista Lucía Bultó, quien acaba de publicar con Elena Maestre, Dieta para runners (Planeta), precisa que "no hay que demonizar a ningún alimento". Esta dietista propone tomar un día a la semana carne roja, otro carne de cerdo o cordero, un tercero legumbres y un cuarto y un quinto pescado. "Esta sería la frecuencia ideal para el mediodía, por ejemplo en los colegios", indica. En cambio, de cara a la cena, Bultó opta por el consumo de pescado ("tres veces a la semana", propone), pollo y conejo ("proteínas blancas", dice), así como de huevos, tras recordar que la base de cualquier propuesta saludable es consumir alimentos de origen vegetal (verdura, fruta, etc.).

Así pues, sin ánimo de demonizar ningún tipo de carne debemos reducir su consumo hasta el límite razonable, pasando de ser un producto de consumo diario a un alimento de consumo periódico pero semanal.