Al igual que ir a pie, en bicicleta o en transporte público, el hecho de compartir coche ayuda a conservar el medio ambiente. En muchas ciudades de diferentes países, la utilización de coches compartidos está ayudando a mantener fuera de la circulación a centenares de automóviles, lo que se relaciona directamente con la reducción de gases de efecto invernadero y otras emisiones de combustible a la atmósfera.

Al compartir coche, las personas se vuelven menos dependientes de sus vehículos y empiezan a utilizar otras alternativas más saludables para sus viajes con mayor frecuencia. Además, cuanta más gente opte por caminar o ir en bicicleta en una zona, ese lugar se vuelve más vibrante, alegre y seguro, al tiempo que se incentiva el comercio local y se fortalece la economía regional.

Por otro lado, al compartir coche también se consigue un beneficio social ya que se da acceso a todos aquellos que no disponen de vehículo propio para desplazarse. De este modo, todo el mundo puede ser capaz de llegar a una entrevista de trabajo o de dejar a sus hijos en la guardería en un día complicado a nivel meteorológico. Otro de los beneficios de compartir coche es el económico, ya que se ahorrará mucho dinero en combustible, aparcamiento y otras tasas del vehículo.