“Voy a ir al gimnasio”; “aprenderé a hablar inglés fluido de una vez por todas”; “cuidaré más mi piel”... Los propósitos de año nuevo tienen cada vez peor fama y no por sí mismos sino porque tendemos a no cumplirlos. ¿Cuál es nuestro problema? Según Adela Lasierra, psicóloga y formadora en gestión de emociones y autoestima en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP), “tendemos a formularlos de manera poco concreta, nos proponremos demasiadas metas, lo que nos impide canalizar adecuadamente nuestra energía”.

Las bases de que todo propósito se convierta en realidad son el grado de compromiso y la motivación, como nos apunta la experta. En el primer caso, si el compromiso que queremos adquirir con nosotros mismo se deja por escrito o se comparte con los demás, adquiere más solidez, pero atención: la motivación que nos impulse ha de ser intrínseca, es decir, en consonancia con nuestros valores, y no extrínseca, es decir, la que nos hace proyectar objetivos cuya compensación depende del entorno. Si la motivación es intrínseca, y por lo tanto más sólida y verdadera para nosotras mismas, esto nos dará más puntos para alcanzar nuestros objetivos.

Para reforzar estas claves, Adela Lasierra nos concreta consejos para cumplir de veras los propósitos en el día a día:

Plantear un propósito cuya motivación sea intrínseca, es decir, que esté ligada a nuestros valores reales y que no esté determinada por un factor externo: “Quiero estar en forma para sentirme bien conmigo misma, no porque se acerque la ‘operación biquini’”.

El reto debe ser óptimo: Pese a que sea difícil, como por ejemplo aprender o reforzar un idioma, debes tener en cuenta que la compensación habrá valido el esfuerzo.

La meta de todo reto debe ser mesurable: debemos hacer tangible el horizonte de nuestra meta: “voy a ir tres veces por semana al gimnasio” en vez de “quiero tener un cuerpo 10”.

Visualizar nuestro objetivo. Esto nos ayudará a hacerlo más real; dejarlo por escrito refuerza este punto.

Felicitarte por lo que ya has conseguido. En el proceso, cada paso nos ayuda a lograr nuestra meta y por lo tanto es motivo de pequeña celebración, lo que nos aportará motivación.