Seguro que hoy es buen día para empezar a dar las gracias. Nada es inamovible. Hoy mismo puedes despertar recursos internos para mejorar la realidad. De hecho hay muchas maneras. Porque no todo depende de nuestro estado de ánimo sino de nuestra actitud. Esto es: nada cambia si tú no cambias. Ser agradecida ayuda a hallar aspectos positivos en las personas y en las situaciones estancadas. Puedes practicar la gratitud en todos los ámbitos de tu vida, por ejemplo en el trabajo, con tu familia o con tu pareja.

En el trabajo

Practicar la gratitud, entendida como el reconocimiento por lo que se recibe ya sea tangible o intangible, permite darle la vuelta a aquellas situaciones que de otro modo permanecerían estancadas. ¿Has pensado qué pasaría si en las empresas existiera un diario de gratitud en el trabajo? ¿Qué pasaría si se practicase la cultura del aprecio? La gratitud inspira a que no sintamos más útiles, a percibirnos más creativas y con más energía. Esto se debe a que los neurotransmisores que entran en juego activan el pensamiento innovador, la flexibilidad, la apertura, la curiosidad y el amor por innovar y tener la inquietud de descubrir cosas nuevas. Si además eres jefa decir “gracias” a las personas que trabajan contigo puede ser un excelente motivador, y puede aumentar la producción. Esto es algo que ya se está teniendo en cuenta en las empresas. Es el conocido “salario emocional”, el que se refiere a todas aquellas retribuciones no económicas que el trabajador obtiene y cuyo objetivo es aumentar de forma positiva la imagen de su ambiente laboral, satisfaciendo muchas de sus necesidades personales, mejorando así no solo su calidad de vida sino que fomenta un buen clima empresarial. Si eres jefa y te tomas tiempo para reconocer y celebrar a los empleados, transformando los objetivos logrados en gratitud, a medio plazo tendrás un mejor ambiente laboral.

Con tu pareja

Ya sabes que una de las ventajas de la gratitud es que te hace más amable. Pero cuando dicha actitud es mutua, la pareja se siente más fuerte y más unida. Hay menos juegos de poder y se multiplica la conexión y el bienestar. Ambos se sienten mejor en la relación y se perciben con más libertad a la hora de expresar sus preocupaciones, especialmente los miedos relacionados con el ‘¿qué está pasando entre nosotros?’. A menudo, muchos de los pequeños errores no se tienen en cuenta, pero si lo que se busca es que la relación que siga viva es tan necesario aprender a repararlos como agradecer aquellas cosas que permiten continuar hacia adelante.

Debes tener en cuanta también que hay personas más predispuestas que otras a dar las gracias, a las que les es más fácil hacerlo. Por eso existen diferentes formas de dar las gracias y poner en práctica la gratitud, puedes escoger la que más se adapte a ti de este listado.

1. Notas de agradecimiento. Puedes dejar un nota pegada en un lugar visible o escribir una carta de agradecimiento expresando. Puedes dejar la nota cerca de su lugar habitual; en cualquier caso trata de enviarla vía redes sociales.

2.Agradece mentalmente. ¿No hay tiempo para escribir? Puede ser útil pensar en alguien que haya hecho algo bueno por ti y sentir que le agradeces como si estuviera a tu lado. Es verdad que la otra persona no se entera, pero tu cerebro y tu mente son toda seguridad.

3. Escribe tus notas de gratitud. Acostúmbrate a escribir sobre los regalos espontáneos que te da la vida. Esta es una práctica increíble para tu mente porque al traducir pensamientos al lenguaje concreto, te vuelves más consciente de ellos y profundizas su impacto emocional.

4.Observa los beneficios. Cuando aprendas a valorar los beneficios, verás que estos son realmente impresionantes.

5. Resta e imagínate una vida distinta. Una forma efectiva de estimular la gratitud es reflexionar sobre cómo sería tu vida sin ciertas bendiciones o personas. En lugar de contar solo las cosas buenas, piensa en que pueden faltar.

6. Disfruta de cada momento. Intenta registrar eventos inesperados o sorprendentes, elevando tu propio nivel de gratitud interior.

7.Elige el momento adecuado. Si bien agradecer es una actitud interior que puedes llevar a cabo en cualquier momento, para reflexionar sobre los beneficios lo mejor es que elijas exactamente un momento en el que estés sola, a gusto y que te puedas permitir hacer ese listado mental de gratitud.

Una vez ya hayas puesto en práctica la gratitud y ya seas toda una experta, experimentarás ciertos cambios en ti misma y en tu entorno incluso si tu vida es un no parar o tienes una profesión muy absorbente. La gratitud te aportará muchos beneficios:

1. Fomenta que percibamos que el tiempo se estira, que tienes más tiempo para dedicar a las personas que te interesan, lo que mejora significativamente las relaciones y, como consecuencia, el modo en que enfoques tu vida profesional y familiar. Simplemente porque dejas de prestar tanta atención a lo que te falta.

2. Hace que más personas se sientan bien contigo y como resultado te sientes menos sola, más y mejor rodeada.

3. Mejora la relación de pareja. Se reducen las discusiones.

4. Aumenta tu capacidad para tomar mejores decisiones.

5. Te ayuda a lograr tus objetivos profesionales, al hacer de tu lugar de trabajo un sitio con menos estrés y más agradable.

6. Pone en marcha tus fortalezas. Reduce notablemente tus sentimientos dolorosos o de pérdida, envidia y hace que tus recuerdos sean más felices.

7. Te ayuda a ser más optimista.

8. Reduce el materialismo porque aumenta la capacidad de apreciar a los demás. Rebajas la atención de cosas que no son tan importantes.

9. Aumenta la autoestima y te ayudará a recuperarte de estados emocionales negativos o dolorosos.

10. Mejora tu sueño. Trata de pensar en las cosas positivas que te hayan sucedido ese día e inducirás una respuesta de relajación.

11. Aumenta tu nivel de energía, lo que te impulsa a hacer más ejercicio y las endorfinas empiezan a jugar un papel primordial.