¿Buscas una vida saludable? Numerosos estudios confirman que cada uno de nosotros tarda aproximadamente tres semanas en cambiar de hábitos. Si se quiere, se debe, al menos, intentar. Estos son los 10 pasos que debes seguir.

  1. Márcate un objetivo real: Cuando realmente se desea un cambio de hábitos y se apuesta por un estilo de vida más saludable, hay que pararse a pensar. ¿Qué es realmente lo que quiero cambiar de mi vida? Quiero comer mejor, quiero ser una persona más activa, quiero… No se puede cambiar todo a la vez, recuerda que lo que estamos tratando de cambiar son hábitos, y por lo tanto los objetivos deben ser reales y cuantificables.
     
  2. Sé optimista, pero sobre todo, sé realista: Nada mejor en la vida que una actitud positiva para afrontar los cambios, buenos y malos. Tanto si quieres cambiar de hábitos o no, ser una persona positiva te ayudará a ser más luchadora, más fuerte, pero hay que tener claro que también se debe ser realista. Los unicornios no existen y desgraciadamente siempre habrá cosas que no puedas lograr. No pasa nada, lo bueno de adoptar una actitud positiva ante la vida es saber encajar el golpe, no creer en los cuentos de hadas.
     
  3. Comienza por pequeñas metas: Roma no se construyó en un día, y tu nueva vida tampoco. Fíjate pequeñas metas y diarias o semanales que te sirvan para validar los progresos o para identificar qué es lo que más te cuesta, y lo que menos, llevar a cabo.
     
  4. Para culminar con grandes logros: Cuando se junten todas esas metas, verás que el objetivo estaba mucho más cerca de lo que pensabas. Es la satisfacción de un logro, de un objetivo cumplido. Pero recuerda, para evitar frustraciones se debe pensar siempre a corto plazo, los hábitos se modulan de forma gradual y no de forma drástica. Y de ahí es de donde surgen los logros.
     
  5. Elabora una hoja de ruta: Apunta, graba, memoriza tus emociones, sentimientos y avances para cada pequeño logro. Puedes utilizar tu propio dispositivo móvil o hacerlo más visible en una tabla en la nevera. ¿Cuáles son tus objetivos? ¿Son diarios? ¿Semanales? ¿Los vas cumpliendo? ¿Qué es lo que más te cuesta? ¿Y lo que menos?
     
  6. Mide tus avances: Si nos fijamos un objetivo muy a largo plazo y que además ponga “patas arriba” nuestra rutina, nos resultará complicado ver los avances que estamos consiguiendo hasta lograrlo. En cambio, si vamos cumpliendo pequeñas metas y somos capaces de cuantificarlas, el proceso nos resultará mucho más alentador.
     
  7. Prémiate cuando sea necesario: Celebra tus logros contigo misma, date un capricho y mímate. No hay nada más motivador que el saber que estás haciendo las cosas bien.
     
  8. Evita la frustración: Siempre hay algo que cuesta más, o que directamente no podrás cambiar. La frustración es uno de los grandes males de cualquier meta y para evitarla, lo mejor es ir paso a paso, poco a poco, caerse y volverse a levantar y seguir adelante. ¿Frustración? ¿Y eso qué era?
     
  9. Disfruta del proceso: Te has fijado un objetivo, vas logrando pequeñas metas y de pronto, te paras a pensar y te das cuenta de que lo estás haciendo bien y eso te gusta. Acabas de conseguir un gran logro: aprender a disfrutar del proceso de cambio.
     
  10. Lee y practica: Phillippa Lally, William James o Maxwell Maltz son algunos de los nombres que más suenan en el terreno del autoconocimiento y la psicología. Cada uno en su campo, libros como Psycho-Cybernetics (Psico Cibernética: el secreto para mejorar y transformar su vida), de Maltz, pueden resultar interesantes y de gran ayuda en el camino hacia la transformación por una vida mejor o más a tu medida.