Es más que probable que la felicidad no esté ni en lo que tienes ni en lo que haces ni en otra persona sino en la conexión con quien realmente somos. Una conexión que es el inicio de la conexión con otras personas y con la vida. Una conexión que aún y ser un camino propio puede incluir a muchas otras personas. Se parece a lo que ocurre cuando caminamos, es algo que solamente tú puedes hacer, el camino puede hacer bajada o subida, ser oscuro o claro, lleno de personas o solitario pero independientemente de las circunstancias sigue siendo tu camino.

Hemos caído en la trampa de que necesitamos a otra persona para ser felices, parejas e hijos son los más afectados. Es demasiado peso cargar con la felicidad de alguien, y cuando llevamos peso perdemos la perspectiva. Así es como justificamos las peleas, las faltas de respeto y los sueños sin cumplir, porque nuestra felicidad está en juego.

La felicidad no proviene de un amor condicionado, es más, tal vez es exactamente eso lo que nos separa de ella. Derrochamos energía buscando, hacemos cosas para conseguir cosas, en lugar de hacerlas por el placer de hacerlas, queremos controlar para obtener resultados esperados, y siempre nos damos cuenta de que seguimos sintiéndonos como antes.

Quizá es momento de reflexionar si de verdad amamos a esa persona, eso que hacemos o eso que tenemos, o por el contrario solamente amamos mientras nos haga felices, ahí es donde está la condición, así es como queremos a las personas, en lugar de cambiarnos a nosotras. Cuando amas de verdad y sin condiciones, la vida es maravillosa y tanto lo que compartes, como lo que haces, como lo que tienes se impregna de plenitud.


El Camino del Ninja: "Deja de buscar y encontrarás."

Cuando las cosas no salen como tú quieres tienes la gran oportunidad de sentirte feliz igualmente. Si te pones infeliz porque las cosas no salen como quieres es porque respondes al patrón que aprendiste de la felicidad condicionada y por eso tienes una oportunidad excelente de ser responsable de tu vida y decidir que vas a ser feliz de todas maneras y vas a seguir confiando y disfrutando de lo que eres y de lo que tienes y de lo que haces

Hay algo muy impactante de darnos cuenta: no siempre lo que quieres y lo que necesitas coincide. Queremos desde el ego y necesitamos desde el alma. El alma es feliz jugando, el ego es el que necesita jugar con la mejor moto del mercado.

La felicidad la puedes encontrar en todo, si no la buscas, si te das cuenta de que eres más allá de tus "quieros", te darás cuenta de que incluso una tarde a solas en casa es suficiente para ser feliz. Es una responsabilidad, una actitud, una decisión, un entrenamiento, porque ya está en ti.
 

Dejar de buscar la felicidad


Práctica

Puede ayudarnos en un inicio de nuestro "no busco la felicidad" podemos darnos cuenta de su hermano menor: "sentirnos bien" y saber ¿Qué NO nos sienta bien? Aquí una pequeña lista por la que empezar:

- Criticar, quejarnos y juzgar.

- Hablar una y otra vez de lo que nos ha salido "mal".

- Dejar de hacer algo que queremos hacer porque nos da miedo.

- No seguir nuestra intuición.

- No creer en ti.

- Hacer las cosas siempre por una razón.

 

Puedes alargar la lista tanto como quieras solamente poniendo atención a lo que no te sienta bien. El segundo paso puede ser darnos cuenta de lo que sí nos sienta bien. Ten en cuenta que la lista puede variar mucho en función de cada programación por eso la lista no es una "verdad" sino una referencia.

- Abrazarnos.

- Hablar del éxito de otra persona y del mío.

- Ayudar a alguien.

- Contemplar un atardecer.

- Crear.

- Sonreír.

- Bailar, jugar, cantar...

- Compartir.

- Servir a los demás.

Ahora ya tenemos una referencia para poner la atención en aquello que nos sienta bien, En estado de felicidad te conviertes en un imán para aquellas personas que también son felices y juntas podréis compartir, disfrutar, multiplicar vuestra resonancia y vuestros momentos felices. Conectar con otras personas es amarte, amarte es conectar con otras personas.