Con la llegada de un bebé, se presupone un entorno de felicidad en el hogar y el inicio de una preciosa nueva etapa para la reciente mamá. Es de esperar que así sea pero el cuento de hadas no siempre se hace realidad. Durante años ha parecido que todo el mundo tenía más voz y voto alrededor de un embarazo que la misma mujer. Poco a poco, las nuevas generaciones se abren a una maternidad más conectada y, sobre todo, respetuosa con el proceso natural de la llegada de una nueva vida.

Las nuevas madres empiezan a valorar los partos respetados y sin más intervención de la necesaria, el contacto continuo con el recién nacido o saber gestionar las opiniones no deseadas que pueden acabar haciendo mella en la mente de la reciente mamá. A pesar de estar cada vez más despiertos, las mujeres tienen que luchar contra una imagen idealizada de la maternidad que puede provocar, si no se cumplen los cánones establecidos por la sociedad, la aparición de sentimientos de incapacidad o inadecuación. 

El ensalzamiento de la maternidad como un camino de rosas maravilloso provoca que aquellas mujeres a las que les cuesta acostumbrarse a su nueva vida y a las consecuencias de la llegada de su pequeño y querido bebé no se atrevan a comunicar cómo se sienten e, incluso, a pedir la ayuda que necesitan ante, por ejemplo, una ola de sentimientos abrumadores que pueden desembocar en lo que se conoce como una depresión posparto.

En los últimos años, personajes reconocidos como las cantantes Alanis Morissette y Adele, la actriz Hayden Panettiere o la modelo Chrissy Teigen han salido del particular armario de la depresión posparto para dar voz a una enfermedad que ni mucho menos tiene que ser motivo de vergüenza y de la que se debe empezar a hablar con naturalidad para poder prevenirla.

 

Primero, un aviso
La depresión posparto, como su propio nombre indica, aparece después del parto. Antes de empezar a hablar de sus síntomas y de los motivos de su posible aparición, debemos hacer una distinción. En los días inmediatamente posteriores a dar a luz, la madre puede experimentar inquietud, ansiedad, tristeza o estar irascible. Estos sentimientos forman parte de la depresión puerperal y, habitualmente, desaparecen con el paso de las semanas.

Precisamente, si los síntomas de esta primera depresión no desaparecen o aparecen un mes o más después del nacimiento es cuando podemos empezar a hablar de depresión posparto.
 

Depresion postparto sintomas

 

Intentando encontrar el origen

Las causas de este tipo de depresión, que si no se trata de forma adecuada puede llegar a arrastrarse durante años, se desconocen. Al menos de forma exacta. Los expertos han llegado a la conclusión que se puede tratar de una mezcla de factores biológicos –como una predisposición genética o un efecto hormonal–, y factores sociales como los que hemos comentado un poco más arriba o la inestabilidad laboral asociada a un embarazo. Hagamos un repaso a algunas de las causas que pueden ser más habituales:
 

  • Tanto con el embarazo y el parto así como después de dar a luz, con la lactancia, el organismo de la mujer sufre cambios biológicos y esto puede producir un efecto sobre la forma de vivir y gestionar la maternidad. El desequilibrio hormonal, por ejemplo, puede originar tristeza o apatía.
     
  • ​El cuerpo de la mujer se ha visto modificado durante meses y eso no acaba dando a luz. La aparición de estrías o el aumento de volumen del abdomen pueden provocar que la madre no se vea bien o se sienta desconectada de su nueva realidad.
     
  • La atención que requiere un recién nacido hace que muchas madres vean reducido, casi de repente, su tiempo libre y sus momentos de ocio pasando estos a ser sustituidos por aislamiento. 
     
  • Una extrema sensación de inseguridad lleva a algunas mujeres a vivir altos grados de preocupación por si serán capaces de llevar a cabo correctamente sus nuevas tareas como madre. Una percepción que se puede ver aumentada si existen problemas, habituales en las madres recientes, como las dificultades para dar el pecho.
     
  • Los estereotipos de «la buena madre» o la superwoman habituales en la sociedad y la presión del entorno por cumplirlos.
     
  • La inestabilidad laboral que supone tener que dejar el trabajo con riesgo a perderlo por la ausencia o, por otro lado, la duración de las bajas de maternidad que pueden provocar estrés y ansiedad prematura.

 

Además de estos elementos que pueden afectar a todas las mujeres, existen una serie de factores de riesgo que incrementan las posibilidades de sufrir una depresión posparto en algunas embarazadas:
 

  • Antecedentes de depresión, ansiedad o enfermedades mentales. De la misma manera, problemas de consumo de drogas o alcohol.
     
  • Problemas sentimentales o familiares que provocan que la mujer embarazada no tenga apoyo familiar o emocional durante la gestación.
     
  • Cuando el embarazo no ha sido buscado o cuando se trata de un caso precoz, con madres menores de 20 años.

 

¿Qué sienten?

Pérdida de energía y concentración, insomnio, cambios en el apetito, sentimientos de culpa o la sensación de sentirse inútil. Como en la depresión general, éstos son algunos de los síntomas que puede notar la mamá.

Pero en el caso de la posparto, además, aparecen una serie de pensamientos y situaciones basadas en la relación entre la madre y el niño. Estos pensamientos son negativos y pueden llevar a que, en casos extremos, algunas madres piensan en hacer daño al niño. La preocupación excesiva y compulsiva por el bebé es otro de los síntomas, que puede aparecer también de forma opuesta, con muy poco interés hacia él. 
 

Depresion postparto causas

 

Para salir adelante

Cuando se experimentan algunos de estos síntomas, uno de los primeros pasos es ser consciente de lo que se está sintiendo y sufriendo y darle la importancia que merece. Además del apoyo de la pareja y la familia hay que confiar en los profesionales que pueden guiar en el mejor camino a seguir. En algunos casos con tratamiento farmacológico o a través de la psicoterapia. Junto a estas terapias existen, también, una serie de pasos que pueden ayudar a superar una depresión posparto:
 

  • La madre deprimida no debe estar sola. Tener ayuda en el día a día del bebé –y en las tareas de la casa– rebajará la ansiedad. Esta ayuda no puede recaer solamente sobre la pareja, ya que es la persona que más de cerca sufre la depresión de la madre y ha visto transformada su vida. Una abuela, una hermana o una amiga pueden ocupar perfectamente esta posición de apoyo.
     
  • Hablar de los sentimientos y problemas que han surgido después del embarazo con familiares y amigos. De las dudas y inquietudes, sin esconder el problema. La actitud de la misma es básica, sin vergüenza por lo que se está sintiendo. 
     
  • Potenciar el contacto directo con el recién nacido para elevar los niveles de oxitocina. Uniendo piel con piel, con el colecho, acunando, acariciando o cantándole al beber. Conectar y reconectar con el hijo.
     
  • Si no se puede contar con ayuda, hay que intentar hacer las tareas imprescindibles pero con realismo, intentando ser honesta con una misma. Si no se puede hacer, no se hace. Una buena opción es simplificar. Ni el bebé necesita un baño diario ni el suelo debe estar reluciente. Rebajar la autoexigencia.
     
  • Respetar el ritmo interno. No pasa nada si un día no se tiene energía para hacer una larga lista de cosas. Buscar siempre momentos de relax y respiros para oxigenar la mente y ver que, quizá, la montaña no es tan alta. 
     
  • Evitar los esfuerzos que producen fatiga física ya que esta puede aumentar la depresión. Dormir lo suficiente para que la mente y el cuerpo estén frescos. Aunque sea difícil, intentar aprovechar los momentos en los que el bebé duerme para descansar.
     
  • Escribir tiene capacidades catárticas. Anotar en un diario los sentimientos que se van viviendo cada día ayudará a ponerles nombre, quitarles poder y ver la evolución y mejoría que se está teniendo.
     
  • Una buena alimentación es siempre importante. Los vegetales, la fruta fresca, los cereales o el pescado azul, ingredientes básicos de una dieta equilibrada para que la maquina que es el cuerpo esté bien llena de energía. 
     
  • Practicar algún tipo de ejercicio suave. Mínimo, saliendo a pasear a diario para poder absorber un poco de energía del sol. Hacer yoga es una buena opción para el equilibrio de cuerpo y mente. En la misma línea, encontrar momentos de ocio y tiempo libre te puede hacer volver a sentir bien y te recarga las pilas.
     

Podemos establecer que el acompañamiento en este proceso, tanto el de la maternidad como el de la depresión, es muy necesario. Más allá de los familiares y amigos habituales, una nueva madre también puede buscar el apoyo y el contacto con otras madres recientes a través de grupos posparto, de lactancia o de crianza, en los que podrá compartir experiencias que pueden poner en perspectiva las suyas propias. Y es que, como ha sido habitual en la humanidad durante siglos, la tribu es elemental para salir adelante.