¿Crees que te hacen chantaje emocional? ¿Cómo podemos identificarlo? Parece sencillo pero puede resultarnos complicado si estamos en el centro de esa espiral. El chantajista emocional manipula a los demás para conseguir lo que quiere, es decir, los utiliza y hace que se sientan culpables, mientras, la voluntad de estas personas se desdibuja al renunciar a sus deseos por la otra persona, ya que si no lo hacen el manipulador consigue que se sientan culpables y con la autoestima por los suelos.

Este tipo de relaciones tóxicas pueden ser en pareja, pero se extienden a todos los ámbitos, como el familiar, aquí hablaríamos de padres tóxicos o familiares tóxicos, y el laboral.

Uno manipula y el otro consiente, aunque en el fondo no sepa bien por qué. Se recurre a la culpa, al miedo y la presión, mientras que el que cede lo acaba haciendo para evitar problemas y, sin embargo y sin ser conscientes de ello, los incrementa al perder terreno y su propia independencia.

¿Qué podemos hacer para evitar el chantaje emocional?

  • Para detectarlo y evitarlo se pueden seguir diversas pautas:
  • Trata de limitar el tiempo que pasas con esa persona.
  • Cuando empiece con su discurso, córtale si hace falta con educación y respóndele –con calma– que no estás de acuerdo con lo que te pide.
  • Sé firme y dile cómo te sientes cuando actúa así contigo, trabaja desde la empatía.

La clave es establecer una relación justa y equilibrada, en la que nadie pierda su espacio de libertad y voluntad personal y en la que ambos os sintáis a gusto. Porque una cosa son las peticiones y otra las exigencias. Con las primeras hay margen para no responder a favor (y que la otra persona lo entienda), las segundas, en cambio, son imposiciones.

Sienta las bases de una relación sana y si no puedes y no queda más remedio: corta con ella. Recuerda que nadie puede controlarte.

“Me resulta difícil seguir estos pasos para evitar el chantaje emocional, ¿por qué?”

Puede ser que nos estés leyendo y pensando: “Vale, si todo eso ya lo sé. Pero me es imposible hacer nada al respecto porque me bloqueo a la hora de hacerlo o me resulta demasiado incómodo como para afrontarlo”, si es lo que estás sintiendo es eso, entonces presta atención a cómo te relaciones con las personas a tu alrededor: si eres siempre demasiado complaciente, si siempre quieres agradar, si te resulta imposible decir que no a nadie… quizá tu problema sea de autoestima y de autoaceptación y, en ese caso, primero deberás trabajar esas áreas.

Al aprender a quererse uno llega a aceptarse, con lo bueno y con lo malo. Uno aprende así a respetarse y a saber lo que es importante y lo que no para uno mismo y, en consecuencia, aprendes a establecer límites con los demás para frenar aquellas cosas que nos duelen, nos molestan o no queremos hacer ni vernos involucrados en ellas.

Puedes aprender a conocerte y quererte mediante la lectura de manuales de autoayuda pero no dejes de plantearte buscar ayuda profesional, si acudimos al médico cuando nos duele la garganta, ¿por qué no acudir al especialista que nos puede ayudar con nuestra autoestima? Te sentirás mucho mejor y tu vida será mucho más feliz.