Es una realidad, las nuevas tecnologías nos absorben por completo. Tanto en el trabajo, con esos emails que no paramos de revisar ni en casa cuando se supone que ya hemos terminado nuestras jornadas laborales, como en nuestro tiempo de ocio y relaciones sociales, en las que Facebook, Twitter, Instagram y demás redes inundian nuestro día. Lo peor de todo es que esta dependencia, obviamente y como te estarás imaginando no es nada buena. Tanto es así, que una encuesta realizada por una plataforma de búsqueda de servicios a nivel local en Reino Unido ha resuelto que existe un 10% de personas que se han propuesto desintoxicarse a nivel digital este año, más cantidad por ejemplo que el 8% que se ha propuesto dejar de fumar. E incluso sin ir muy lejos, en Francia ya se ha aprobado una normativa que prohibe enviar emails de trabajo fuera de la jornada laboral para así respetar y separar el espacio laboral del hogar. 

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Y es que, a pesar de todas la ventajas que tiene la comunicación inmediata, el abuso de nuestros dispositivos tiene un gran impacto negativo sobre nuestra salud y bienestar e incluso en nuestras relaciones de pareja. ¿Qué es lo primero que haces nada más despertarte? Revisar las redes sociales y los mails suele ser una de las respuestas más populares a esta pregunta. Un comportamiento automatizado que nos empieza a generar estrés desde primera hora, casi sin que nos demos cuenta.

Las redes sociales, que desempeñan un papel mucho más importante de lo que nos imaginamos en nuestras vida, han generado lo que se conoce en psiquiatría como el factor de la comparación y desesperación –y ya sabemos lo infelices que nos hace, es decir: nos comparamos constantemente con los demás a través a de las redes y el percibir lo bien que les va a otros nos genera ansiedad. El típico rato de cotilleo entre un par de conocidos se ha convertido en una bola gigante, viral y llena de filtros que además nos muestra una realidad que no es tal. 

Como Maria A. Oquendo, presidenta de la Asociación Americana de Psiquiatría, declaraba a la edición británica de Harper's Bazaar, "solíamos juzgarnos a nosotros mismos por nuestros compañeros y nuestro vecindario, y eso solía estar restringido a donde vivíamos y trabajábamos. Pero ahora nuestro 'vecindario' es enorme, y así nos comparamos y nos juzgamos a una escala mayor". Si a todo esto le unimos el que estamos viendo las imágenes que otros deciden mostrar, creamos en nuestro cerebro una visión de la realidad que no es cierta. "Y, sin embargo, es muy difícil recordarse a uno mismo que lo que la gente publica en sus redes sociales para que nosotros lo veamos está muy seleccionado y editado”. Nos juzgamos con un escrutinio nada sano que saca lo peor de nosotros y nos obliga a monitorizar constantemente nuestra imagen de cara a los demás. 

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Pero no solamente constituyen un problema a nivel de estrés a nivel psicológico por el uso de las redes o por llevarnos el trabajo a casa. A nivel físico, la luz azul que emana de las pantallas, que además utilizamos en distancias cortas, daña la retina, influye negativamente en nuestro ciclo de sueño y nos puede llevar a desarrollar problemasposturales, debido a las posturas que adoptamos al mirar el móvil o la tablet. 

Aún así, sabemos que nos encontramos ante herramientas necesarias y que muchas nos es imposible separarnos de ellas, sencillamente por temas laborales. Pero una cosa es el uso y otra el abuso, así que vamos a compartir una serie de recomendaciones para que seas capaz de hacer un detox digital y empieces a cuidarte a nivel digital.

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  • Selecciona tus aplicaciones.

¿Me quito Facebook del móvil o no? Eliminar apps de nuestros dispositivos no es tarea sencilla pero tampoco imposible. Piensa siempre de forma fría en el uso que le das, en si realmente necesitas esa aplicación en tu día a día. No es lo mismo esa app que se ha convertido en tu agenda que esa otra aplicación que solo te distrae con notificaciones que en realidad no corre prisa revisar. 

  • Comparte la experiencia con tu pareja

Los retos entre dos son menos retos. Plantéale a tu pareja tus ganas de desconectar de manera que él o ella también quieran hacerlo. Planificar salidas juntos sin el teléfono de por medio, establecer normas como apagar los teléfonos a partir de determinada hora para poder disfrutar sin interrupciones de vuestro tiempo juntos, elegir formas de ocio que os 'obliguen' a desconectar, como una obra de teatro o el practicar deporte juntos. Además de desintoxicaros de las pantallas estaréis construyendo una relación más fuerte. 

  • Intenta alejarte del teléfono o la tablet

Si no tienes el móvil al lado, es más difícil que lo estés mirando todo el rato. En el trabajo, déjalo dentro del bolso y no encima de la mesa, y en casa puedes aparcarlo en la entrada junto a las llaves, por ejemplo. Cualquier sitio es válido siempre que no esté a mano. Y si tienes miedo a no poder responder ante alguna emergencia, recuerda que nunca estamos realmente incomunicados así que te vas a enterar sí o sí. 

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  • Apuesta por el modo silencio

Fuera notificaciones de cualquier tipo: sonidos, vibración, pops en pantalla... lo que sea. Todo este tipo de estímulos, que además nos pillan por sorpresa, nos distraen de nuestra tareas y nos generan ansiedad. Además, por la noche alteran nuestro sueño aunque no consigan despertarnos, por lo que es mejor poner el teléfono en modo “No molestar”, si no tienes esa función silencia el terminal o directamente apágalo.

  • Dedícale un tiempo concreto

A no ser que tengas un problema grave de adicción (ante lo que te recomendamos que acudas a un especialista para que te ayude), chequear nuestras redes no es malo. Lo único malo es estar pendientes de ellas todo el rato. Para evitar que esto suceda una buena medida es planificar el tiempo que les dedicas al día. Al igual que trabajas de 9 a 18, puedes establecer una hora al día para revisar tus redes sociales. Cumple con ese horario a rajatabla y el resto del tiempo dedícalo a otras actividades. 

  • Busca cosas que hacer en tu tiempo libre

Muchas veces nuestro problema es que realmente no contamos con actividades con las que llenar nuestro tiempo libre y llenamos esas horas perdiendo el tiempo en Internet. Para evitarlo, piensa en aquello que te gusta hacer y hazlo. Disfruta de un buen libro, escribe, haz deporte, estudia un idioma o aprende ganchillo si eso te hace ilusión. Solemos cerrarnos a este tipo de experiencias por falta de tiempo, pero muchas veces el problemas real no tanto el no tener tiempo como el desperdiciarlo.