Aparentemente, la única opción viable es rendirse y aceptar que no vais a llegar a un acuerdo, pero gracias a nuestros consejos, tenemos una solución para (casi) todo tipo de problemas.

Problema: Está lloviendo, hace aire, tu pelo se vuelve loco y no hay manera de controlarlo.
Solución: Hazte una trenza y utiliza un cepillo o un peine para cardar las puntas y que se mantengan en su sitio.

Problema: Pelo encrespado. Una historia de desamor y terror.
Solución: No va a cambiar su estado a menos que lo vuelvas a lavar. A veces eso no es posible así que sácale partido: haz una coleta o un moño y aprovéchate de su estado voluminoso. O aprovecha la plancha para hacerte ondas y melena de leona.

Problema: Demasiado champú sin tiempo para volver a aclararlo.
Solución: Frota tu cabello con una toalla varias veces y parte del jabón habrá desaparecido.

Problema: Te has pasado con la laca, la espuma o la gomina y ahora tu pelo está apelmazado.
Solución: Moja aquellas partes apelmazadas con agua y diluye ligeramente el producto. Sécalo y dale la forma que quieras. Otra opción es peinarlo para distribuir el producto, eso sí, mientras aún esté fresco, o distribuirás antiestéticos restos.

Problema: Pelos cortos o "abuelillos" sin control.
Solución: Impregna un cepillo de dientes con laca y hazte con la situación.

Problema: Nada de lo anterior ha tenido solución.
Solución: Lleva siempre encima un pañuelo para la cabeza y envuelve tu pelo de una manera simpática y estilosa.