La cuesta de enero no es dura solo para nuestros bolsillos, también lo es para nuestro estómago. Las fiestas navideñas nos han dejado de regalo algún kilito de más que ahora quizás queremos perder y la búsqueda del plan de adelgazamiento definitivo es más complicada de que la del Santo Grial. Además, gracias a internet las opciones 'milagrosas' se multiplican y la confusión cada vez es mayor.

 

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La última dieta milagro nos llega de la mano de Kim Kardashian, pero ¿merecerá la pena? La reina de las celebrities confesó que había perdido 25 kilos gracias a la dieta keto (ketogénica) que siguió para ello, y desde estas declaraciones, esta forma de comer se ha convertido en una de las últimas locuras de Hollywood. La verdad es que la ahora conocida como Dieta Keto no era ninguna novedad cuando Kim la puso de moda, pero su popularidad ha ido creciendo en este año entre celebrities y no celebrities.

Tradicionalmente se ha utilizado para mejorar el estado de algunos desordenes neurológicos como la epilepsia, el Alzheimer y el Parkinson. Su base es la restricción de carbohidratos (solo permite tomar cuarenta gramos al día como mucho), lo que provoca que el hígado deje de utilizar la glucosa como fuente de energía y la reemplaza con la grasa que se consume. El cuerpo entra en un estado conocido como “ketosis”, que reduce la frecuencia de los ataques epilépticos y otros síntomas de los desordenes neurológicos y que, además, permite una rápida pérdida de peso.

 

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Como nos explica la doctora Mar Mira, experta en nutrición de la clínica Mira+Cueto, “nos permite usar las grasas, “quemarlas” en lugar de la glucosa (carbohidratos) como fuente de energía. Es un proceso muy eficiente que consume mucha más energía, y que ocurre en situaciones de ayuno prolongado y en situaciones en las que “entramos” en ketosis”. Por cada grasa que se permite consumir, se gastan 9 kilocalorías. Esta es la base de que funcione, como motor de la pérdida de peso.

Pero el que una dieta funcione no significa que sea recomendable. La dieta Keto restringe completamente los carbohidratos pero tampoco es alta en proteínas, como otras dietas. Y es alta en consumo de grasa. Básicamente se podría traducir en consumir grandes cantidades de alimentos como mantequilla, frutos secos y aceites y nada de azúcar, pan, pasta, cereales e incluso frutas y verduras. “No es saludable apostar solo por este tipo de dietas, sobre todo durante períodos largos, o en pacientes con determinados problemas de salud previos. En esos casos puede ser un motivo de desestabilización metabólica”, nos explica la doctora Mira. Por ello, antes de lanzarte a perder peso después de las fiestas, habla con un médico que descarte situaciones que puedan suponer un riesgo.

 

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“La dieta ketogénica estaría solo recomendada para perder peso, solo durante un tiempo para  “reeducar” temporalmente a un cuerpo acostumbrado a abusar de dulces e hidratos de carbono. Si conseguimos producir este cambio en el organismo, suele producirse una pérdida natural de peso. Adicionalmente tiene otro beneficio y es que el paciente se encuentra más saciado, con menos hambre y con sensación de tener energía, estar activado, y menos cansado”, nos cuenta la doctora Mira. Eso sí “NO podría usarse con pacientes deportistas o en personas que desarrollan trabajos  que necesitan consumo de energía rápido. Tampoco pueden seguirla pacientes con problemas hepáticos, cardíacos, diabetes, o alteraciones endocrinológicas graves. Y nunca debe mantenerse durante períodos largos”.

Además es muy importante “hacer una analítica de sangre previa, para excluir situaciones de riesgo” y realizar un seguimiento con el médico al terminar la dieta para “aprender a comer adecuadamente y organizar una transición a una dieta variada con todos los grupos de alimentos, que se mantenga en el tiempo”.